"Pues ya saben que la prueba de su fe produce constancia".
(Santiago 1:3).
Santiago (Jacobo, el hermano del Señor), nos insta a que entendamos que cuando sufrimos pruebas, cuando pasamos penalidades, siempre y cuando no sea por malas decisiones que hemos tomado nosotros mismos, es porque el Señor quiere que aprendamos a ser constantes, a que perseveremos, a que no desmayemos.
¿Cuàntos de los grandes personajes de la historia bíblica no han tenido dificultades? Abraham, estuvo a punto de perder la vida en Egipto; David, también pudo perder la vida por la envidia del rey Saùl; Pablo, apedreado, encarcelado, perseguido, etc. Y cuàntos màs, en realidad no la perdieron como vemos en Hebreos 11. Pero a todos les sirvió para llegar a la meta, no desmayaron y obtuvieron el galardón ofrecido.
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