"Màs valen dos que uno, porque obtenen màs fruto de su esfuerzo. Si caen, el uno levanta al otro. ¡Ay del que cae y no tiene quien lo levante! Si dos se acuestan juntos entraràn en calor, pero uno sòlo ¿còmo se calentarà?".
(Eclesiastés 4:9-11).
El que toma la decisión de casarse, seguro que va a tener problemas y problemas serios. Pero, por alguna razón Dios dijo desde el principio: "NO ES BUENO, que el hombre estè solo". Y en otro sentido, Salomòn cuestiona: ¿Si alguien cae, y està solo, quièn lo levanta? ¿Si alguien se acuesta solo, quièn o còmo se calienta?
Estar casado trae problemas y problemas serios como mencionamos, pero, MUCHOS MAS problemas y mas serios tiene quien no se casa. El egoísmo, el egocentrismo, el aislamiento o peor aùn el auto-aislamiento, sus decisiones equivocadas sin quièn lo corrija, etc. son màs serias que los problemas de un casado. El creador del hombre es Dios, quien mejor lo conoce es Dios, entonces preguntamos: ¿Por què diría Dios que NO es bueno que el hombre estè solo?
Señor: Enséñanos a contar bien nuestros días, para que nuestro corazón adquiera sabiduría.
lunes, 30 de junio de 2014
domingo, 29 de junio de 2014
Otro absurdo.
"Me fijè entonces en otro absurdo en esta vida: vi a un hombre solitario, sin hijos ni hermanos, y que nunca dejaba de afanarse; ¡Jamàs le parecían demasiadas sus riquezas!
(Eclesiastés 4:7-8).
Hace unos días platicabamos con alguien a quien le nació otro hijo, estaba feliz pero un poco preocupado. Y nos decía: me preocupa un poco el mañana ¿còmo voy a hacer para darles de comer a mis hijos, estando el tiempo actual tan difícil en lo económico? El Señor entonces nos trajo a colaciòn precisamente pasajes como èste que introduce èsta nota.
Conocemos hombres y mujeres que están muy bien económicamente pero que son estèriles. Pregunta Salomòn en su sabiduría ¿Para quièn trabajan tanto, y se abstienen de las cosas buenas? Hemos oído de acaudalados que dejan sus fortunas a sus mascotas. ¿No le parece a usted que es mejor luchar hasta el cansancio por un hijo, que trabajar y amontonar fortuna para los animales? trabajar sin descanso cuando no hay herederos dice Salomòn: ¡Es un absurdo!
(Eclesiastés 4:7-8).
Hace unos días platicabamos con alguien a quien le nació otro hijo, estaba feliz pero un poco preocupado. Y nos decía: me preocupa un poco el mañana ¿còmo voy a hacer para darles de comer a mis hijos, estando el tiempo actual tan difícil en lo económico? El Señor entonces nos trajo a colaciòn precisamente pasajes como èste que introduce èsta nota.
Conocemos hombres y mujeres que están muy bien económicamente pero que son estèriles. Pregunta Salomòn en su sabiduría ¿Para quièn trabajan tanto, y se abstienen de las cosas buenas? Hemos oído de acaudalados que dejan sus fortunas a sus mascotas. ¿No le parece a usted que es mejor luchar hasta el cansancio por un hijo, que trabajar y amontonar fortuna para los animales? trabajar sin descanso cuando no hay herederos dice Salomòn: ¡Es un absurdo!
sábado, 28 de junio de 2014
¿Quièn està mejor?
"Y considerè màs felices a los que ya han muerto que a los que aùn viven, aunque en mejor situación estàn los que aùn no han nacido, los que no han visto aùn la maldad que se comete en esta vida".
(Eclesiastés 4:2-3).
Si como humanos esperamos una felicidad material completa, estamos equivocados. Alguien pensarà que tener mucho dinero le darà la felicidad, hemos conocido personas con mucho màs dinero del que pudieran poder gozar y gastar en la vida, y no son felices. Otro màs pensarà que ser poderoso lo haría feliz, en todos los reinados de la historia podemos ver vergüenzas, desgracias y traiciones que no los dejan ser felices.
Dice Salomòn que el vivo puede ser felìz un poco, que el muerto es màs feliz aùn, pero que el que no ha nacido es todavía màs feliz, pues no ha conocido las maldades que se cometen en èsta vida. Tenemos que entender que la felicidad nos viene únicamente por caminar con Dios. De lo contrario el hombre solo no la puede alcanzar. Salomòn dice en los versos superiores que nuestra felicidad es cortada por tanta opresión que los opresores hacen sobre los hombres. Y tristemente, nuestros opresores somos nosotros mismos, cuando por desobedecer no recibimos lo que Dios querìa darnos.
(Eclesiastés 4:2-3).
Si como humanos esperamos una felicidad material completa, estamos equivocados. Alguien pensarà que tener mucho dinero le darà la felicidad, hemos conocido personas con mucho màs dinero del que pudieran poder gozar y gastar en la vida, y no son felices. Otro màs pensarà que ser poderoso lo haría feliz, en todos los reinados de la historia podemos ver vergüenzas, desgracias y traiciones que no los dejan ser felices.
Dice Salomòn que el vivo puede ser felìz un poco, que el muerto es màs feliz aùn, pero que el que no ha nacido es todavía màs feliz, pues no ha conocido las maldades que se cometen en èsta vida. Tenemos que entender que la felicidad nos viene únicamente por caminar con Dios. De lo contrario el hombre solo no la puede alcanzar. Salomòn dice en los versos superiores que nuestra felicidad es cortada por tanta opresión que los opresores hacen sobre los hombres. Y tristemente, nuestros opresores somos nosotros mismos, cuando por desobedecer no recibimos lo que Dios querìa darnos.
viernes, 27 de junio de 2014
Es Dios quien lo permite.
"He visto algo màs en esta vida: maldad donde se dictan las sentencias, y maldad donde se imparte la justicia".
(Eclesiastés 3:16).
Salomòn nos muestra que la maldad del hombre se da en todo lugar y en toda obra posible. Nos dice que en donde se imparte justicia humana, esa justicia precisamente por ser humana no es completa. Cada vez que los hombres juzgamos algo lo hacemos con intereses ocultos. Por ello es que versos màs adelante nos compara con los animales.
Salomòn es duro al hablar de la justicia humana, nos muestra que hasta que Dios juzgue al hombre veremos realmente una justica perfecta. Cada evento que el hombre juzgue quedarà bien con unos y quedarà mal con otros. Y nos dice la razón de la justicia equivocada del hombre: "Es para que nos demos cuenta nosotros mismos, que somos como animales".
(Eclesiastés 3:16).
Salomòn nos muestra que la maldad del hombre se da en todo lugar y en toda obra posible. Nos dice que en donde se imparte justicia humana, esa justicia precisamente por ser humana no es completa. Cada vez que los hombres juzgamos algo lo hacemos con intereses ocultos. Por ello es que versos màs adelante nos compara con los animales.
Salomòn es duro al hablar de la justicia humana, nos muestra que hasta que Dios juzgue al hombre veremos realmente una justica perfecta. Cada evento que el hombre juzgue quedarà bien con unos y quedarà mal con otros. Y nos dice la razón de la justicia equivocada del hombre: "Es para que nos demos cuenta nosotros mismos, que somos como animales".
jueves, 26 de junio de 2014
El sexto sentido.
"Dios lo hizo todo hermoso en su tiempo, y puso en la mente humana el sentido del tiempo".
(Eclesiastés 3:11).
Cuàntas artistas bellas han existido, cuàntas reinas de belleza nos han dejado admirándolas por años, cuàntos obras humanas han sido ejemplo de lucha, de entrega, de dedicaciòn, etc. pero el tiempo las ha deteriorado. Muchos piensan que el sexto sentido del hombre es la intuición para saber què va a pasar o cuàl va a ser el resultado de algo. No. La escritura es clara en decir que sòlo Dios conoce el futuro.
El sexto sentido que Dios puso en el hombre, dice Salomòn, es el sentido del tiempo. Ese famoso relojito que hace que el hombre se afane, que hace que el hombre se desespere, que hace que el hombre traspase los lìmites de lo bueno para hacer lo indebido. Ese es el sexto sentido que dice la escritura que Dios puso en el hombre. Con razón en los versos anteriores nos dice Salomòn: "Para todo hay tiempo en la vida".
(Eclesiastés 3:11).
Cuàntas artistas bellas han existido, cuàntas reinas de belleza nos han dejado admirándolas por años, cuàntos obras humanas han sido ejemplo de lucha, de entrega, de dedicaciòn, etc. pero el tiempo las ha deteriorado. Muchos piensan que el sexto sentido del hombre es la intuición para saber què va a pasar o cuàl va a ser el resultado de algo. No. La escritura es clara en decir que sòlo Dios conoce el futuro.
El sexto sentido que Dios puso en el hombre, dice Salomòn, es el sentido del tiempo. Ese famoso relojito que hace que el hombre se afane, que hace que el hombre se desespere, que hace que el hombre traspase los lìmites de lo bueno para hacer lo indebido. Ese es el sexto sentido que dice la escritura que Dios puso en el hombre. Con razón en los versos anteriores nos dice Salomòn: "Para todo hay tiempo en la vida".
lunes, 23 de junio de 2014
A quien le agrada.
"Dios da sabiduría, conocimientos y alegría a quien es de su agrado".
(Eclesiastés 2:26a).
Es increíble còmo el ser humano se afana en conseguir sabiduría, noches de desvelo, investigaciones eternas, pruebas y pruebas para llegar a un resultado final, etc. Cuànto tiempo invierte en adquirir conocimiento, en nuestro medio al menos cuatro años de pre-kínder, seis años de una primaria, cinco años de un bachillerato, cinco o màs años de universidad, etc. Y què decimos de alcanzar la felicidad por nuestro propios recursos, casi que es infinita la cantidad de caminos que tomamos para no alcanzarla o casi nunca alcanzarla. Pero Dios dice que a quien lo agrada, a ese èl le da todos esos atributos.
Y, sin embargo, a quienes pecan nos dice el final del versículo que Dios le da la "tarea" de acumular màs y màs, para luego dárselo a quien es de su agrado. En otras palabras, quien agrada a Dios no solamente recibe sabiduría, conocimiento, sino también alegría. Con razón hay un verso que nos enseña: "Cuando es Jehová quien nos enriquece, no añade dolor con esa riqueza" (Proverbios 10:22).
(Eclesiastés 2:26a).
Es increíble còmo el ser humano se afana en conseguir sabiduría, noches de desvelo, investigaciones eternas, pruebas y pruebas para llegar a un resultado final, etc. Cuànto tiempo invierte en adquirir conocimiento, en nuestro medio al menos cuatro años de pre-kínder, seis años de una primaria, cinco años de un bachillerato, cinco o màs años de universidad, etc. Y què decimos de alcanzar la felicidad por nuestro propios recursos, casi que es infinita la cantidad de caminos que tomamos para no alcanzarla o casi nunca alcanzarla. Pero Dios dice que a quien lo agrada, a ese èl le da todos esos atributos.
Y, sin embargo, a quienes pecan nos dice el final del versículo que Dios le da la "tarea" de acumular màs y màs, para luego dárselo a quien es de su agrado. En otras palabras, quien agrada a Dios no solamente recibe sabiduría, conocimiento, sino también alegría. Con razón hay un verso que nos enseña: "Cuando es Jehová quien nos enriquece, no añade dolor con esa riqueza" (Proverbios 10:22).
domingo, 22 de junio de 2014
Para mi sucesor.
"Aborrecì también el haberme afanado tanto en esta vida, pues el fruto de tanto afán tendría que dejárselo a mi sucesor... y ¿Quièn sabe si èste sería sabio o necio?.
(Eclesiastés 2:18).
Hay personas que su afán es el trabajo y el amontonar riquezas pero se les olvida entrenar, educar, o enseñar a sus descendientes a producir. Es màs, por lo general las descendencias de muchos acaudalados se dedican tan solo a gastar lo que su padres producen. Salomòn pregunta ¿què provecho tiene esto en la vida?
Ahora bien, no necesariamente tenemos que ser grandes acaudalados para cometer este error. Nuestro deber como padres es educar o enseñar a nuestros hijos a cuidar y a hacer producir lo poco o mucho que el Señor nos haya permitido tener o hacer. Sin llegar a extremos de dejadez o codicia, hemos de enseñarles a nuestros hijos a "apreciar" cuanto Dios nos permita tener, y, por supuesto, enseñarles a "compartir" con el necesitado. Esto último agrada sobre manera el corazón de Dios.
(Eclesiastés 2:18).
Hay personas que su afán es el trabajo y el amontonar riquezas pero se les olvida entrenar, educar, o enseñar a sus descendientes a producir. Es màs, por lo general las descendencias de muchos acaudalados se dedican tan solo a gastar lo que su padres producen. Salomòn pregunta ¿què provecho tiene esto en la vida?
Ahora bien, no necesariamente tenemos que ser grandes acaudalados para cometer este error. Nuestro deber como padres es educar o enseñar a nuestros hijos a cuidar y a hacer producir lo poco o mucho que el Señor nos haya permitido tener o hacer. Sin llegar a extremos de dejadez o codicia, hemos de enseñarles a nuestros hijos a "apreciar" cuanto Dios nos permita tener, y, por supuesto, enseñarles a "compartir" con el necesitado. Esto último agrada sobre manera el corazón de Dios.
sábado, 21 de junio de 2014
El sabio y el necio.
"Lo mismo mueren los sabios que los necios".
(Eclesiastés 2:16).
Analiza Salomòn en eclesiastès dos, que el mismo final tienen el sabio y el necio en èsta vida. Que así como el necio también al sabio olvida la historia. Y se pregunta a sì mismo ¿Sirve entonces de algo afanarse en ser sabio? ¿Vale la pena tanto estudio, tanta ciencia y tanto sacrificio? Pareciera con sus preguntas afirmar que no vale la pena.
Sin embargo, cuando vemos còmo afirma la vida de cada uno notamos una diferencia: "El sabio tiene los ojos bien puestos, pero el necio anda a oscuras". Aùn y cuando el afán es lo que no nos conviene, lo que sì debemos buscar es la luz de la sabiduría. Ciertamente también nos explica que mientras màs sabiduría tenemos màs vamos a sufrir. Pero las preguntas son: ¿Quièn sale mejor librado del sufrimiento el sabio o el necio? y ¿El final espiritual de cada uno, es igual o diferente?
(Eclesiastés 2:16).
Analiza Salomòn en eclesiastès dos, que el mismo final tienen el sabio y el necio en èsta vida. Que así como el necio también al sabio olvida la historia. Y se pregunta a sì mismo ¿Sirve entonces de algo afanarse en ser sabio? ¿Vale la pena tanto estudio, tanta ciencia y tanto sacrificio? Pareciera con sus preguntas afirmar que no vale la pena.
Sin embargo, cuando vemos còmo afirma la vida de cada uno notamos una diferencia: "El sabio tiene los ojos bien puestos, pero el necio anda a oscuras". Aùn y cuando el afán es lo que no nos conviene, lo que sì debemos buscar es la luz de la sabiduría. Ciertamente también nos explica que mientras màs sabiduría tenemos màs vamos a sufrir. Pero las preguntas son: ¿Quièn sale mejor librado del sufrimiento el sabio o el necio? y ¿El final espiritual de cada uno, es igual o diferente?
viernes, 20 de junio de 2014
No tuve ningùn provecho.
"Considerè luego todas mis obras y el trabajo que me había costado realizarlas, y vi que ningún provecho se saca en esta vida".
(Eclesiastés 2:11).
Salomòn termina el segundo capitulo de Eclesiastés con èstas palabras. Pero lo que parece increíble es la lista que antecede a èsta declaración: "Provè placeres; me entreguè al vino; realicè grandes obras; plantè viñedos; cultivè huertos y jardines; me hice de esclavos y esclavas; tuve mucho màs ganado que nadie en la historia; amontonè oro y plata; tuve cantores; formè mi propio harèn; me engrandecì en gran manera... pero descubrì que ningún provecho se saca de todo esto".
Volvemos a lo mismo, el hombre màs sabio que ha puesto Dios sobre la tierra nos dice que ningún provecho se saca de tanto afán. Que lo mejor es que el hombre goce, disfrute, se deleite cada dìa como si fuera el último de su existencia, pues los muertos nada son. Esto, por supuesto, no implica que seamos irresponsables. Pues èl mismo dice: "Y en ningún momento perdí la sabiduría".
(Eclesiastés 2:11).
Salomòn termina el segundo capitulo de Eclesiastés con èstas palabras. Pero lo que parece increíble es la lista que antecede a èsta declaración: "Provè placeres; me entreguè al vino; realicè grandes obras; plantè viñedos; cultivè huertos y jardines; me hice de esclavos y esclavas; tuve mucho màs ganado que nadie en la historia; amontonè oro y plata; tuve cantores; formè mi propio harèn; me engrandecì en gran manera... pero descubrì que ningún provecho se saca de todo esto".
Volvemos a lo mismo, el hombre màs sabio que ha puesto Dios sobre la tierra nos dice que ningún provecho se saca de tanto afán. Que lo mejor es que el hombre goce, disfrute, se deleite cada dìa como si fuera el último de su existencia, pues los muertos nada son. Esto, por supuesto, no implica que seamos irresponsables. Pues èl mismo dice: "Y en ningún momento perdí la sabiduría".
jueves, 19 de junio de 2014
Nadie se acordarà.
"Nadie se acuerda de los hombres primeros, como nadie se acordarà de los últimos".
(Elcesiastès 1:11).
Aproximadamente entre los humanos que somos hoy y los que han existido llegaremos a un censo de 10 mil millones de personas. De esa cantidad ¿cuàntos nombres recuerda la humanidad en las escuelas? Relativamente su número es ínfimo. Algunos músicos, algunos inventores, algunos conquistadores, atletas, jefes de estado, etc. pero muy pocos en comparación a la humanidad.
Es un afán, nos dice el sabio Salomòn, el querer hacer algo para que la historia nos recuerde para siempre. Llegarà un dìa, en que todo y todos quedemos en el olvido. Dios hará un mundo y un cielo nuevo con las personas que èl ya asignò para salvación (vea Efesios capìtulo 1). Pero lo que hoy somos, lo que hoy tenemos quedarà en el olvido, por ello no vale la pena tanto afán dice Salomòn.
(Elcesiastès 1:11).
Aproximadamente entre los humanos que somos hoy y los que han existido llegaremos a un censo de 10 mil millones de personas. De esa cantidad ¿cuàntos nombres recuerda la humanidad en las escuelas? Relativamente su número es ínfimo. Algunos músicos, algunos inventores, algunos conquistadores, atletas, jefes de estado, etc. pero muy pocos en comparación a la humanidad.
Es un afán, nos dice el sabio Salomòn, el querer hacer algo para que la historia nos recuerde para siempre. Llegarà un dìa, en que todo y todos quedemos en el olvido. Dios hará un mundo y un cielo nuevo con las personas que èl ya asignò para salvación (vea Efesios capìtulo 1). Pero lo que hoy somos, lo que hoy tenemos quedarà en el olvido, por ello no vale la pena tanto afán dice Salomòn.
miércoles, 18 de junio de 2014
Todo hastìa al hombre.
"Todas las cosas hastían màs de lo que es posible expresar".
(Eclesiastés 1:8).
Todos por naturaleza humana deseamos tener muchos bienes o riquezas, pero dice la Palabra de Dios que no es eso lo que va a satisfacer al hombre. Si nos tomamos la molestia de leer en las noticias el final de muchas personas que lo han tenido todo, veremos con asombro las excentricidades a las que han llegado, pues lo normal o lo natural llegó un momento en que los hastiò.
Dios le ha dado al hombre un par de claves para que se mantenga en los lìmites de lo racional, una es entender que para todo hay un propósito en la vida de las personas; y la segunda es tener contentamiento o gozo con lo que nos permite tener hoy. Y, si en lo poco somos fieles entonces èl nos pondrá en lo mucho.
(Eclesiastés 1:8).
Todos por naturaleza humana deseamos tener muchos bienes o riquezas, pero dice la Palabra de Dios que no es eso lo que va a satisfacer al hombre. Si nos tomamos la molestia de leer en las noticias el final de muchas personas que lo han tenido todo, veremos con asombro las excentricidades a las que han llegado, pues lo normal o lo natural llegó un momento en que los hastiò.
Dios le ha dado al hombre un par de claves para que se mantenga en los lìmites de lo racional, una es entender que para todo hay un propósito en la vida de las personas; y la segunda es tener contentamiento o gozo con lo que nos permite tener hoy. Y, si en lo poco somos fieles entonces èl nos pondrá en lo mucho.
martes, 17 de junio de 2014
¿Què provecho hay de tanto afàn?
"¿Què provecho saca el hombre de tanto afanarse en esta vida?
(Eclesiastés 1:3).
Nos dejó escrito el hombre màs sabio que ha puesto Dios sobre la faz de la tierra ¿Para què afanarse tanto? ¿Què o cuàl es el provecho que saca el hombre de tanto afanarse por conseguir esto o aquello? El mismo nos recomienda en palabras muy breves: "El mejor provecho del hombre es que coma y que beba del fruto de su trabajo". La historia nos ha probado que el hombre lo que necesita es: un techo (y no necesariamente propio), comida y vestido.
El fruto de no conformarse con lo necesario ha sido històricamente: pleitos, envidias, familias divididas, odio, y hasta muertes. ¿Tenemos alguna necesidad o alguna pena? ¿Creemos nosotros que a Dios le tomò por sorpresa esa necesidad o esa pena? ¿Estarà èl tan afanado por esa necesidad o esa pena como nosotros? NO. Porque èl ya tiene "nuestra" solución, lo único que èl desea es que CONFIEMOS, CREAMOS, Y ESPEREMOS EN EL. Amèn.
(Eclesiastés 1:3).
Nos dejó escrito el hombre màs sabio que ha puesto Dios sobre la faz de la tierra ¿Para què afanarse tanto? ¿Què o cuàl es el provecho que saca el hombre de tanto afanarse por conseguir esto o aquello? El mismo nos recomienda en palabras muy breves: "El mejor provecho del hombre es que coma y que beba del fruto de su trabajo". La historia nos ha probado que el hombre lo que necesita es: un techo (y no necesariamente propio), comida y vestido.
El fruto de no conformarse con lo necesario ha sido històricamente: pleitos, envidias, familias divididas, odio, y hasta muertes. ¿Tenemos alguna necesidad o alguna pena? ¿Creemos nosotros que a Dios le tomò por sorpresa esa necesidad o esa pena? ¿Estarà èl tan afanado por esa necesidad o esa pena como nosotros? NO. Porque èl ya tiene "nuestra" solución, lo único que èl desea es que CONFIEMOS, CREAMOS, Y ESPEREMOS EN EL. Amèn.
miércoles, 11 de junio de 2014
No lo vemos... pero allì està.
"Te he quitado la carga de los hombros; tus manos se han librado del pesado cesto. En tu angustia me llamaste, y te librè; oculto en el nubarrón te respondì... ¡Ay Israel, si tan sòlo me escucharas!".
(Salmo 81:7-8).
El salmista està haciendo un recordatorio al pueblo de Israel de todas las maravillas que Dios ha hecho por èl, y, que a pesar de que nadie sino tan sòlo Moisés le había visto cara a cara, èl siempre habìa estado allì. El siempre habìa respondido a sus necesidades; èl siempre los habìa librado de los peligros; èl siempre los había proveìdo de alimento y cobijo... pero el pueblo siguìa sin obedecerle y adorarle.
¿No somos nosotros idénticos al pueblo en el desierto? ¿No somos nosotros de los que gemimos a la hora de la angustia, pero cuando la respuesta viene nos olvidamos de agradecer, obedecer y adorar? ¿No somos nosotros los que solo porque no lo vemos, creemos que son nuestras fuerzas las que nos sacaron de donde estábamos, y que ahora estamos en donde estamos por ese esfuerzo propio? Entendamos, no lo vemos... pero èl siempre ha estado allì.
(Salmo 81:7-8).
El salmista està haciendo un recordatorio al pueblo de Israel de todas las maravillas que Dios ha hecho por èl, y, que a pesar de que nadie sino tan sòlo Moisés le había visto cara a cara, èl siempre habìa estado allì. El siempre habìa respondido a sus necesidades; èl siempre los habìa librado de los peligros; èl siempre los había proveìdo de alimento y cobijo... pero el pueblo siguìa sin obedecerle y adorarle.
¿No somos nosotros idénticos al pueblo en el desierto? ¿No somos nosotros de los que gemimos a la hora de la angustia, pero cuando la respuesta viene nos olvidamos de agradecer, obedecer y adorar? ¿No somos nosotros los que solo porque no lo vemos, creemos que son nuestras fuerzas las que nos sacaron de donde estábamos, y que ahora estamos en donde estamos por ese esfuerzo propio? Entendamos, no lo vemos... pero èl siempre ha estado allì.
martes, 10 de junio de 2014
Y en su nombre.
"Y en su nombre se predicaràn el arrepentimiento y el perdòn de pecados a todas las naciones".
(Lucas 24:47).
Jesús, al final del libro de Lucas, es dibujado por èste como el UNICO redentor de la humanidad. No hay otro nombre sobre la faz de la tierra que nos pueda hacer salvos. Fue Jesús el que padeció humillaciones; fue Jesús el que murió en la cruz; fue Jesús quien resucitò de entre los muertos por nosotros. Es Jesús el que està sentado a la diestra del Padre, intercediendo por nosotros y por todos los que hacen falta que se conviertan al pueblo de Dios.
Entonces ¿Por què adorar a otras personas? Entonces ¿Por què no darle gracias a èl? Entonces ¿Por què no vivir para èl? Muchas personas no lo hacen por que ignoran èsta verdad, pero, nosotros que la conocemos tenemos la obligación de mostrarla a los demás. No para avergonzarlos, no para condenarlos, sino para llevarlos a esa UNICA verdad. Porque esa única verdad, su nombre, nos llevarà a la única libertad.
(Lucas 24:47).
Jesús, al final del libro de Lucas, es dibujado por èste como el UNICO redentor de la humanidad. No hay otro nombre sobre la faz de la tierra que nos pueda hacer salvos. Fue Jesús el que padeció humillaciones; fue Jesús el que murió en la cruz; fue Jesús quien resucitò de entre los muertos por nosotros. Es Jesús el que està sentado a la diestra del Padre, intercediendo por nosotros y por todos los que hacen falta que se conviertan al pueblo de Dios.
Entonces ¿Por què adorar a otras personas? Entonces ¿Por què no darle gracias a èl? Entonces ¿Por què no vivir para èl? Muchas personas no lo hacen por que ignoran èsta verdad, pero, nosotros que la conocemos tenemos la obligación de mostrarla a los demás. No para avergonzarlos, no para condenarlos, sino para llevarlos a esa UNICA verdad. Porque esa única verdad, su nombre, nos llevarà a la única libertad.
lunes, 9 de junio de 2014
¿Còmo serà la resurrecciòn?
¡Soy yo mismo! Tòquenme y vean; un espíritu no tiene carne ni huesos, como ven quelos tengo yo".
(Lucas 24:39).
El dìa de la resurrección de Jesús, se le presentò primeramente a las mujeres que lo siguieron, lo sirvieron y lo mantuvieron durante su ministerio. Luego, se les presentò a los discípulos que iban a Emaús; y ese mismo dìa se les presentò a los discípulos que estaban en Jerusalén. Pero, ¿còmo se les presentò, en que forma se les presentò? La escritura nos lo dice. En "carne y huesos".
Se nos ha enseñado que habrá una primera resurrección, y vemos que esa primera resurrección Jesús, que es nuestro modelo a seguir, la tuvo en carne y huesos. Así será la nuestra si le seguimos. Los que no le sigan no resucitaràn. Luego, se nos enseña que habrá otra resurrección (al final de un milenio ofrecido) pero en ella los cuerpos no tendrán sexo ni masculino ni femenino... al menos eso dijo Jesús y nosotros le creemos.
(Lucas 24:39).
El dìa de la resurrección de Jesús, se le presentò primeramente a las mujeres que lo siguieron, lo sirvieron y lo mantuvieron durante su ministerio. Luego, se les presentò a los discípulos que iban a Emaús; y ese mismo dìa se les presentò a los discípulos que estaban en Jerusalén. Pero, ¿còmo se les presentò, en que forma se les presentò? La escritura nos lo dice. En "carne y huesos".
Se nos ha enseñado que habrá una primera resurrección, y vemos que esa primera resurrección Jesús, que es nuestro modelo a seguir, la tuvo en carne y huesos. Así será la nuestra si le seguimos. Los que no le sigan no resucitaràn. Luego, se nos enseña que habrá otra resurrección (al final de un milenio ofrecido) pero en ella los cuerpos no tendrán sexo ni masculino ni femenino... al menos eso dijo Jesús y nosotros le creemos.
sábado, 7 de junio de 2014
Como èl quiere.
"Pero nosotros abrigábamos la esperanza de que era èl quien redimiría a Israel".
(Lucas 24:21).
Dos de los discípulos de Jesús, van camina a Emaús, tristes, y desilucionados porque los eventos no se desarrollaron como "ellos" pensaban. La prueba es el hecho de que cuando Jesús se dispone a caminar junto a ellos simulando que va màs lejos de lo que ellos van, en la charla le dicen a Jesús: "nosotros" abrigábamos la esperanza de que èl redimiera a Israel. La pregunta es: ¿Redimiò Jesús a Israel o no? Claro que la redimió. Y no sòlo a Israel sino a nosotros los gentiles tambièn.
Lo que sucede, es que no la redimió como "ellos" lo esperaban. ¿No es eso lo que siempre o casi siempre nos sucede a nosotros hoy? Tenemos un problema o una dificultad, le pedimos que nos la solucione, pero nosotros le damos las posibles soluciones. No esperamos que èl sea quien solucione nuestro asunto. Dios quiere, puede y tiene còmo solucionar nuestro problema... pero como èl quiere no como nosotros se lo sugerimos.
(Lucas 24:21).
Dos de los discípulos de Jesús, van camina a Emaús, tristes, y desilucionados porque los eventos no se desarrollaron como "ellos" pensaban. La prueba es el hecho de que cuando Jesús se dispone a caminar junto a ellos simulando que va màs lejos de lo que ellos van, en la charla le dicen a Jesús: "nosotros" abrigábamos la esperanza de que èl redimiera a Israel. La pregunta es: ¿Redimiò Jesús a Israel o no? Claro que la redimió. Y no sòlo a Israel sino a nosotros los gentiles tambièn.
Lo que sucede, es que no la redimió como "ellos" lo esperaban. ¿No es eso lo que siempre o casi siempre nos sucede a nosotros hoy? Tenemos un problema o una dificultad, le pedimos que nos la solucione, pero nosotros le damos las posibles soluciones. No esperamos que èl sea quien solucione nuestro asunto. Dios quiere, puede y tiene còmo solucionar nuestro problema... pero como èl quiere no como nosotros se lo sugerimos.
viernes, 6 de junio de 2014
¿Por què buscan entre los muertos?
¿Por què buscan entre los muertos al que vive?
(Lucas 24:5).
El primer dìa de la semana (domingo), luego de la muerte de Jesús, las mujeres que lo seguían, lo servían, lo amaban y lo mantenían con sus propios recursos (vea Lucas 8:5-6), llegaron temprano para terminar de arreglar el cadáver de Jesús con especies aromáticas. Pero se encontraron con lo que todavía es hoy, el fundamento màs fuerte de un "estilo de vida" (el cristianismo) y que està por encima de todas las religiones del mundo... una tumba vacìa.
Se les presentan dos àngeles y les dicen. ¿Por què buscan entre los muertos al que VIVE?. Ese es el fundamento de nuestra creencia. Todos los líderes de todas las religiones están todavía entre sus tumbas. La tumba de nuestro líder està VACIA. Nuestro líder està a la diestra del Padre. Nuestro líder nos habla. Nuestro líder nos mira. Nuestro líder nos guía. Nuestro líder nos dejó escritos como todos los demás líderes... pero a diferencia de ellos que están muertos, nuestro líder està VIVO. No busquemos pues, entre los muertos, al que VIVE.
(Lucas 24:5).
El primer dìa de la semana (domingo), luego de la muerte de Jesús, las mujeres que lo seguían, lo servían, lo amaban y lo mantenían con sus propios recursos (vea Lucas 8:5-6), llegaron temprano para terminar de arreglar el cadáver de Jesús con especies aromáticas. Pero se encontraron con lo que todavía es hoy, el fundamento màs fuerte de un "estilo de vida" (el cristianismo) y que està por encima de todas las religiones del mundo... una tumba vacìa.
Se les presentan dos àngeles y les dicen. ¿Por què buscan entre los muertos al que VIVE?. Ese es el fundamento de nuestra creencia. Todos los líderes de todas las religiones están todavía entre sus tumbas. La tumba de nuestro líder està VACIA. Nuestro líder està a la diestra del Padre. Nuestro líder nos habla. Nuestro líder nos mira. Nuestro líder nos guía. Nuestro líder nos dejó escritos como todos los demás líderes... pero a diferencia de ellos que están muertos, nuestro líder està VIVO. No busquemos pues, entre los muertos, al que VIVE.
jueves, 5 de junio de 2014
¡No habìa estado de acuerdo!
"Había un hombre bueno y justo llamado Josè, miembro del Consejo que no había estado de acuerdo con la decisión ni con la conducta de ellos...era natural de Arimatea, por ello lo llamaron Josè de Arimatea".
(Lucas 23:50-51).
Cuando se refieren aquí, al Consejo, se refieren a los superiores de Josè de Arimatea; a la "cabeza" de lo que se suponía era la iglesia de Dios; a los que siendo su responsabilidad presentar al Hijo de Dios delante de los pueblos, fueron precisamente los que por sus "decisiones" y su "conducta" incorrectas entregaron a la muerte al Cristo. ¿Cuàl fue la "decisión" y la "conducta" de Josè de Arimatea... separarse del grupo y honrar a Dios, haciéndose cargo "èl solo" de los negocios celestiales. Hacemos notar que, espiritualmente Josè estaba apoyado por Dios.
Hoy, muchos, y lamentablemente tenemos que reconocer y recalcar muchos "Consejos o cabezas de lo que se supone debiera de ser la iglesia de Dios" están tomando "decisiones" y "conductas" equivocadas. Y, al igual que hace dos mil años como lo hiciera Josè de Arimatea, los buenos y justos... están obligados a separarse para cumplir con los negocios celestiales, no con los terrenales.
Porque no estar de acuerdo con lo incorrecto, es lo correcto delante de Dios.
(Lucas 23:50-51).
Cuando se refieren aquí, al Consejo, se refieren a los superiores de Josè de Arimatea; a la "cabeza" de lo que se suponía era la iglesia de Dios; a los que siendo su responsabilidad presentar al Hijo de Dios delante de los pueblos, fueron precisamente los que por sus "decisiones" y su "conducta" incorrectas entregaron a la muerte al Cristo. ¿Cuàl fue la "decisión" y la "conducta" de Josè de Arimatea... separarse del grupo y honrar a Dios, haciéndose cargo "èl solo" de los negocios celestiales. Hacemos notar que, espiritualmente Josè estaba apoyado por Dios.
Hoy, muchos, y lamentablemente tenemos que reconocer y recalcar muchos "Consejos o cabezas de lo que se supone debiera de ser la iglesia de Dios" están tomando "decisiones" y "conductas" equivocadas. Y, al igual que hace dos mil años como lo hiciera Josè de Arimatea, los buenos y justos... están obligados a separarse para cumplir con los negocios celestiales, no con los terrenales.
Porque no estar de acuerdo con lo incorrecto, es lo correcto delante de Dios.
miércoles, 4 de junio de 2014
Padre-Perdònalos.
"Padre (dijo Jesús): Perdònalos porque no saben lo que hacen".
(Lucas 23:34).
Jesús, ya està en el monte de la Calavera (Calvario), antes de ello, los soldados lo han escupido, lo han azotado, le han pegado hasta el cansancio con un làtigo, lo han insultado, se han burlado de èl. Entonces, todavía lo cuelgan clavado en una cruz.
Con el primer escupitajo, cualquiera de nosotros como humanos hubièramos reaccionado. Con el primer golpe, hubièramos devuelto otro. Con el primer insulto, hubiéramos insultado también. Pero Jesús no lo hace, a cambio de ello, ora al Padre suplicando que no los tome por culpables. Simplemente ora diciendo: ¡Padre, no los condenes... es que no saben lo que hacen!
(Lucas 23:34).
Jesús, ya està en el monte de la Calavera (Calvario), antes de ello, los soldados lo han escupido, lo han azotado, le han pegado hasta el cansancio con un làtigo, lo han insultado, se han burlado de èl. Entonces, todavía lo cuelgan clavado en una cruz.
Con el primer escupitajo, cualquiera de nosotros como humanos hubièramos reaccionado. Con el primer golpe, hubièramos devuelto otro. Con el primer insulto, hubiéramos insultado también. Pero Jesús no lo hace, a cambio de ello, ora al Padre suplicando que no los tome por culpables. Simplemente ora diciendo: ¡Padre, no los condenes... es que no saben lo que hacen!
martes, 3 de junio de 2014
Para muchos fue un espectàculo...
"Entonces, los que se habían reunido para presenciar aquel espectáculo, al ver lo ocurrido, se fueron de allì golpeándose el pecho".
(Lucas 23:48).
Como hemos venido viendo, por medio de falsos testigos, de falsas acusaciones y de falsas pruebas, el Cristo, el Hijo del Dios viviente ha sido entregado a muerte, y una muerte vergonzante, pues en aquellos tiempos solamente los criminales màs aberrantes morìan en una cruz. Y como las diversiones eran pocas, muchos tomaron esa muerte como un espectáculo màs. Y cuando se movieron de allì, lo hicieron no arrepentidos sino tan sòlo somatándose el pecho.
Hoy, lamentablemente, la religión nos hace que nos somatemos el pecho (y nos referimos a LAS religiones no solamente a alguna en especial), pero sin un arrepentimiento real. Arrepentirse significa dejar de hacer lo que se està haciendo para hacer otra cosa opuesta, y por supuesto, mejor. Si decimos estar arrepentidos y nos estamos somatando el pecho ¿Estamos dejando los vicios? ¿Estamos honrando a Dios y a las personas que tenemos a nuestro cargo o enfrente nuestro? Si no es así, somos fariseos, hipócritas, generación de víboras... que solamente vemos la muerte de Cristo como otro espectáculo màs, y nos somatamos el pecho sin razón alguna. Somos peores que aquellos, pues nosotros tenemos hoy en dìa muchos màs espectáculos. Selah.
(Lucas 23:48).
Como hemos venido viendo, por medio de falsos testigos, de falsas acusaciones y de falsas pruebas, el Cristo, el Hijo del Dios viviente ha sido entregado a muerte, y una muerte vergonzante, pues en aquellos tiempos solamente los criminales màs aberrantes morìan en una cruz. Y como las diversiones eran pocas, muchos tomaron esa muerte como un espectáculo màs. Y cuando se movieron de allì, lo hicieron no arrepentidos sino tan sòlo somatándose el pecho.
Hoy, lamentablemente, la religión nos hace que nos somatemos el pecho (y nos referimos a LAS religiones no solamente a alguna en especial), pero sin un arrepentimiento real. Arrepentirse significa dejar de hacer lo que se està haciendo para hacer otra cosa opuesta, y por supuesto, mejor. Si decimos estar arrepentidos y nos estamos somatando el pecho ¿Estamos dejando los vicios? ¿Estamos honrando a Dios y a las personas que tenemos a nuestro cargo o enfrente nuestro? Si no es así, somos fariseos, hipócritas, generación de víboras... que solamente vemos la muerte de Cristo como otro espectáculo màs, y nos somatamos el pecho sin razón alguna. Somos peores que aquellos, pues nosotros tenemos hoy en dìa muchos màs espectáculos. Selah.
lunes, 2 de junio de 2014
¿Què esperamos?
"Verdaderamente este hombre era justo (algunas versiones dicen: El Hijo de Dios)".
(Lucas 23:47).
El dìa en que Cristo murió hubo sucesos extraños: se escuchò una voz en los cielos; el sol se ocultò y hubo una oscuridad tremenda por varias horas; el velo del santuario se partió en dos sin razón aparente, a pesar de que era una tela muy gruesa. Muchos vieron todas esas señales pero solamente un centurión (jefe del ejèrcito romano) lo pudo ver, a tal grado que exclamò: Verdaderamente este hombre era el Hijo de Dios.
Nosotros vemos sucesos extraños todos los días, sucesos que sabemos que no son naturales, la pregunta es ¿Què estamos esperando para reconocer que El Cristo, es verdaderamente el Hijo de Dios? Cada dìa que pasa, no solamente es un dìa menos en nuestra existencia y una oportunidad menos de reconocer al Hijo de Dios, sino es un dìa menos que gozamos de sus mieles, de sus favores. ¿Què estamos esperando?
(Lucas 23:47).
El dìa en que Cristo murió hubo sucesos extraños: se escuchò una voz en los cielos; el sol se ocultò y hubo una oscuridad tremenda por varias horas; el velo del santuario se partió en dos sin razón aparente, a pesar de que era una tela muy gruesa. Muchos vieron todas esas señales pero solamente un centurión (jefe del ejèrcito romano) lo pudo ver, a tal grado que exclamò: Verdaderamente este hombre era el Hijo de Dios.
Nosotros vemos sucesos extraños todos los días, sucesos que sabemos que no son naturales, la pregunta es ¿Què estamos esperando para reconocer que El Cristo, es verdaderamente el Hijo de Dios? Cada dìa que pasa, no solamente es un dìa menos en nuestra existencia y una oportunidad menos de reconocer al Hijo de Dios, sino es un dìa menos que gozamos de sus mieles, de sus favores. ¿Què estamos esperando?
domingo, 1 de junio de 2014
No lloren por mì.
"Hijas de Jerusalén, no lloren por mì; lloren màs bien por ustedes y por sus hijos. Pues llegarà el tiempo en que digan: Dichosas las estèriles".
(Lucas 23:28-29).
Jesús va rumbo al monte de la Calavera a entregar su vida por nosotros, en el camino, mujeres piadosas y sabidas de que Jesús es inocente del sufrimiento que le acompaña, lloran delante de èl. El se detiene un momento y les profetiza: "Hijas de Jerusalén, no lloren por mì, pues vendrán tiempos màs duros para ustedes y sus hijos". Pero ellas no lo entendieron hasta que fue demasiado tarde.
Alrededor de 35 o 37 años después de la muerte de Cristo, el Imperio Romano destruye Jerusalén y no queda de ella, piedra sobre piedra. Es allì en donde se cumple la profecía, los hombres son asesinados, las mujeres son violadas, los niños son asesinados como parte de un juego de los sanguinarios soldados romanos, un soldado tiraba al aire a un recién nacido, mientras otro lo recibìa con su lanza al bajar. Y es màs, esa profecía tiene un segundo cumplimiento según palabras del mismo Jesús en Mateo 24. ¿Lloramos por Jesús o estamos llorando por nosotros mismos y nuestros hijos? ¿Estamos preparados o estamos jugando a ser cristianos?
(Lucas 23:28-29).
Jesús va rumbo al monte de la Calavera a entregar su vida por nosotros, en el camino, mujeres piadosas y sabidas de que Jesús es inocente del sufrimiento que le acompaña, lloran delante de èl. El se detiene un momento y les profetiza: "Hijas de Jerusalén, no lloren por mì, pues vendrán tiempos màs duros para ustedes y sus hijos". Pero ellas no lo entendieron hasta que fue demasiado tarde.
Alrededor de 35 o 37 años después de la muerte de Cristo, el Imperio Romano destruye Jerusalén y no queda de ella, piedra sobre piedra. Es allì en donde se cumple la profecía, los hombres son asesinados, las mujeres son violadas, los niños son asesinados como parte de un juego de los sanguinarios soldados romanos, un soldado tiraba al aire a un recién nacido, mientras otro lo recibìa con su lanza al bajar. Y es màs, esa profecía tiene un segundo cumplimiento según palabras del mismo Jesús en Mateo 24. ¿Lloramos por Jesús o estamos llorando por nosotros mismos y nuestros hijos? ¿Estamos preparados o estamos jugando a ser cristianos?
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