"Todas las cosas hastían màs de lo que es posible expresar".
(Eclesiastés 1:8).
Todos por naturaleza humana deseamos tener muchos bienes o riquezas, pero dice la Palabra de Dios que no es eso lo que va a satisfacer al hombre. Si nos tomamos la molestia de leer en las noticias el final de muchas personas que lo han tenido todo, veremos con asombro las excentricidades a las que han llegado, pues lo normal o lo natural llegó un momento en que los hastiò.
Dios le ha dado al hombre un par de claves para que se mantenga en los lìmites de lo racional, una es entender que para todo hay un propósito en la vida de las personas; y la segunda es tener contentamiento o gozo con lo que nos permite tener hoy. Y, si en lo poco somos fieles entonces èl nos pondrá en lo mucho.
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