"Había un hombre bueno y justo llamado Josè, miembro del Consejo que no había estado de acuerdo con la decisión ni con la conducta de ellos...era natural de Arimatea, por ello lo llamaron Josè de Arimatea".
(Lucas 23:50-51).
Cuando se refieren aquí, al Consejo, se refieren a los superiores de Josè de Arimatea; a la "cabeza" de lo que se suponía era la iglesia de Dios; a los que siendo su responsabilidad presentar al Hijo de Dios delante de los pueblos, fueron precisamente los que por sus "decisiones" y su "conducta" incorrectas entregaron a la muerte al Cristo. ¿Cuàl fue la "decisión" y la "conducta" de Josè de Arimatea... separarse del grupo y honrar a Dios, haciéndose cargo "èl solo" de los negocios celestiales. Hacemos notar que, espiritualmente Josè estaba apoyado por Dios.
Hoy, muchos, y lamentablemente tenemos que reconocer y recalcar muchos "Consejos o cabezas de lo que se supone debiera de ser la iglesia de Dios" están tomando "decisiones" y "conductas" equivocadas. Y, al igual que hace dos mil años como lo hiciera Josè de Arimatea, los buenos y justos... están obligados a separarse para cumplir con los negocios celestiales, no con los terrenales.
Porque no estar de acuerdo con lo incorrecto, es lo correcto delante de Dios.
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