"Pero nosotros abrigábamos la esperanza de que era èl quien redimiría a Israel".
(Lucas 24:21).
Dos de los discípulos de Jesús, van camina a Emaús, tristes, y desilucionados porque los eventos no se desarrollaron como "ellos" pensaban. La prueba es el hecho de que cuando Jesús se dispone a caminar junto a ellos simulando que va màs lejos de lo que ellos van, en la charla le dicen a Jesús: "nosotros" abrigábamos la esperanza de que èl redimiera a Israel. La pregunta es: ¿Redimiò Jesús a Israel o no? Claro que la redimió. Y no sòlo a Israel sino a nosotros los gentiles tambièn.
Lo que sucede, es que no la redimió como "ellos" lo esperaban. ¿No es eso lo que siempre o casi siempre nos sucede a nosotros hoy? Tenemos un problema o una dificultad, le pedimos que nos la solucione, pero nosotros le damos las posibles soluciones. No esperamos que èl sea quien solucione nuestro asunto. Dios quiere, puede y tiene còmo solucionar nuestro problema... pero como èl quiere no como nosotros se lo sugerimos.
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