domingo, 29 de junio de 2014

Otro absurdo.

"Me fijè entonces en otro absurdo en esta vida: vi a un hombre solitario, sin hijos ni hermanos, y que nunca dejaba de afanarse; ¡Jamàs le parecían demasiadas sus riquezas!
(Eclesiastés 4:7-8).

Hace unos días platicabamos con alguien a quien le nació otro hijo, estaba feliz pero un poco preocupado. Y nos decía: me preocupa un poco el mañana ¿còmo voy a hacer para darles de comer a mis hijos, estando el tiempo actual tan difícil en lo económico? El Señor entonces nos trajo a colaciòn precisamente pasajes como èste que introduce èsta nota.

Conocemos hombres y mujeres que están muy bien económicamente pero que son estèriles. Pregunta Salomòn en su sabiduría ¿Para quièn trabajan tanto, y se abstienen de las cosas buenas? Hemos oído de acaudalados que dejan sus fortunas a sus mascotas. ¿No le parece a usted que es mejor luchar hasta el cansancio por un hijo, que trabajar y amontonar fortuna para los animales? trabajar sin descanso cuando no hay herederos dice Salomòn: ¡Es un absurdo!

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