"Entonces, los que se habían reunido para presenciar aquel espectáculo, al ver lo ocurrido, se fueron de allì golpeándose el pecho".
(Lucas 23:48).
Como hemos venido viendo, por medio de falsos testigos, de falsas acusaciones y de falsas pruebas, el Cristo, el Hijo del Dios viviente ha sido entregado a muerte, y una muerte vergonzante, pues en aquellos tiempos solamente los criminales màs aberrantes morìan en una cruz. Y como las diversiones eran pocas, muchos tomaron esa muerte como un espectáculo màs. Y cuando se movieron de allì, lo hicieron no arrepentidos sino tan sòlo somatándose el pecho.
Hoy, lamentablemente, la religión nos hace que nos somatemos el pecho (y nos referimos a LAS religiones no solamente a alguna en especial), pero sin un arrepentimiento real. Arrepentirse significa dejar de hacer lo que se està haciendo para hacer otra cosa opuesta, y por supuesto, mejor. Si decimos estar arrepentidos y nos estamos somatando el pecho ¿Estamos dejando los vicios? ¿Estamos honrando a Dios y a las personas que tenemos a nuestro cargo o enfrente nuestro? Si no es así, somos fariseos, hipócritas, generación de víboras... que solamente vemos la muerte de Cristo como otro espectáculo màs, y nos somatamos el pecho sin razón alguna. Somos peores que aquellos, pues nosotros tenemos hoy en dìa muchos màs espectáculos. Selah.
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