lunes, 1 de diciembre de 2014

Siervo de Dios.

"Santiago, siervo de Dios y del Señor Jesucristo".
(Santiago 1:1).

La epístola a Santiago, fue escrita por Santiago llamado Jacobo, èste es el Jacobo "hermano de sangre" de nuestro Señor Jesucristo. (Vea Mateo 13:55; Marcos 6:3 y Gálatas 1:19). La religiosidad nos ha enseñado que Jesús fue hijo único, y que, Marìa permaneció virgen toda su vida. Hemos de aclarar algunos conceptos. Uno, la escritura menciona que Jesús era el "primogènito" de Marìa (Lucas 2:7) o sea que no era el único. Dos, la escritura es muy clara cuando se menciona a un "unigènito", como lo es en el caso de Dios y su Hijo (Vea Juan 3:16).

En otro sentido. Marìa era judía, criada como judía, por lo tanto, si fue elegida por Dios para ser el vaso receptor de SU hijo, tenía que ser una mujer que cumpliera la ley a cabalidad. Esto nos lleva a que "después" del nacimiento de Jesús, tenía que cumplir sus obligaciones maritales como esposa para con Josè, de lo contrario actuaba en contra de la ley en desobediencia, situación imposible porque Dios conociendo todo nunca hubiera elegido a una mujer rebelde para vaso receptor. Conclusión, èste Santiago, era el mismo Jacobo hijo de Marìa y Josè, medio hermano de Jesús en la carne, y que, hoy (en ese momento hace 2,000 años) era un conocedor de los hechos de Jesús, y, por lo tanto fiel seguidor y apóstol.

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