jueves, 31 de octubre de 2013

La gran misericordia de Dios.

"Pero dijo Dios a Jonàs; ¿Tienes razón de enfurecerte tanto por una planta?. Y Jonàs respondió: ¡Claro que la tengo!, ¡Me muero de rabia!".
(Jonàs 4:9).

Jonàs es enviado por Dios a Nínive pero se va para Tarsis, luego de muchos sufrimientos por desobediente, retoma el camino y de todas formas se ve obligado a hacer lo que tenía que hacer, predicarles a los de Nínive. Como el resultado es el que èl esperaba de parte de Dios, se molesta y se va a reposar bajo una planta que le da sombra y que luego se seca .
Esto también le molesta, se enoja mucho con Dios y hasta le habla duro. Pero Dios en su grande misericordia, le responde con la suavidad que un padre le habla a un niño pequeño. Las preguntas aquí son: ¿Nos enojamos con Dios al extremo de hablarle duro... por simplezas? ¿Nos atrevemos a cuestionarlo cuando èl sabe lo que hace y nosotros no? ¿Nos molestan los sufrimientos cuando muchas veces son por nuestras desobediencias? Meditemos.

miércoles, 30 de octubre de 2013

Columnas.

"Y reconociendo la gracia que me había sido dada, Jacobo, Pedro y Juan, que eran considerados como COLUMNAS, nos dieron a mì y a Bernabé la diestra en señal de compañerismo...".
(Gálatas 2:9).

En los principios de la iglesia de Jesucristo, la que conocemos como la iglesia primitiva, después de que Cristo subiera al cielo dejó como encargados a sus doce apóstoles, èstos eran considerados como COLUMNAS de la misma. Ahora bien, en una edificación física nosotros procuramos que las columnas sean acorde a la construcción.
Una casa lleva columnas quizás de quince centímetros, pero no le podemos poner esas mismas columnas a un edificio. En otras palabras la calidad y cantidad de columnas en una edificación son acorde al tamaño de esa edificación. La pregunta es: ¿En lo espiritual, estamos siendo nosotros columnas sòlidas, con la calidad suficiente para llevar a nuestros hijos y nietos... a los pies de Cristo?

martes, 29 de octubre de 2013

Porque Yo sè.

"Porque Yo sè que mandarà a sus hijos y a su casa después de sì, que guarden el camino de Jehová".
(Gènesis 18:19).

¡Què declaraciòn màs preciosa la que Dios hace de Abraham! ¡Què precioso sería también que la dijera de nosotros!  Dios le confiò a Abraham muchos secretos y hasta lo que haría inmediatamente porque tenía la confianza de que Abraham instruiría a sus hijos en los caminos de Divinos. Ahora bien ¿estamos nosotros acercándonos a Dios de tal manera, que cuando ya no estemos, no digamos ahora... nuestros hijos sigan los caminos de Jehovà?  Los que por la gracia de Dios hemos tenido los privilegios, primero de conocerle como nuestro Dios, y luego de tener hijos... también tenemos la responsabilidad de presentarlos instruidos delante de El. Meditemos.

lunes, 28 de octubre de 2013

El que no trabaja, entonces que no coma.

"El que no trabaja, que tampoco coma".
(2da. Tesalonicenses 3:10).

Pablo les recomienda a los cristianos de Tesalònica: "Hermanos, quien no se pone a trabajar como los otros, que tampoco se siente a la mesa a comer con todos". ¡Què gracioso que unos trabajen sin descanso para que los que no quieren trabajar estèn tan engordados como los que trabajan! No sòlo gracioso sino injusto. Bueno, y que tal si Dios nos dijera a los que nos llamamos sus hijos: "¿El que no ore, que tampoco reciba bendiciones; el que no comparte de lo mucho que le doy, que tampoco reciba un salario?"  Meditemos. (Nota: No estamos hablando aquí de aquellos que no teniendo trabajo y saliendo a buscarlo no lo encuentran, sino de aquellos que no salen a buscarlo).

sábado, 26 de octubre de 2013

Hombres de buena reputaciòn.

"Hermanos, escojan entre ustedes a siete hombres de buena reputación, llenos del Espíritu y de sabiduría, para encargarles esta responsabilidad".
(Hechos 6:3).

Los discípulos estaban encargados por orden de Cristo a orar por la conversión y crecimiento de Su iglesia, pero los trabajos entre la comunidad crecían y a ellos se les hacìa imposible cubrir todas las actividades. La solución entonces era captar personas idóneas para ese trabajo, guiàdos por el Espíritu Santo eligen a siete hombres, pero no hombres comunes sino siete hombres que sobresalían sobre los otros. Esos requisitos son los que acabamos de anotar, sin ellos, las personas elegidas no servirían, no serìan confiables, no podrían ejecutar el trabajo con dignidad. Nosotros debemos vivir nuestra vida de tal manera que si en algún momento se necesitan hombres o mujeres idóneos... estemos entre los elegibles.

viernes, 25 de octubre de 2013

Es necesario.

"¡Es necesario obedecer a Dios antes que a los hombres!".
(Hechos 5:29).

Los discípulos inician su ministerio pero los líderes religiosos se oponen a lo que ellos dicen, pues lo que ellos dicen es igual a lo que Cristo enseñaba y por lo que lo mataron... les estaban quitando a sus ovejas a las cuales en lugar de cuidar, los religiosos estaban esquilmando económicamente. ¡Eso, no lo podían permitir! La vida cómoda y gorrona que llevaban se les iba a acabar. Entonces los meten presos y les advierten las consecuencias de lo que están haciendo: cárcel y muerte. Pero al salir, los discípulos dicen: "Es necesario obedecer a Dios antes que a los hombres", y siguen haciendo lo que Dios los mandò hacer, muy a pesar de que todos fueron encarcelados y asesinados como se los habían prometido.

jueves, 24 de octubre de 2013

Ananìas y Safira.

"Un hombre llamado Ananías también vendiò una propiedad y, en complicidad con su esposa Safira, se quedó con parte del dinero y puso el resto a disposición de los apóstoles".
(Hechos 5:1-2).

En la iglesia primitiva como hemos venido viendo, todos vivìan y trabajaban para todos, pero, la ambición, el engaño y la mentira son factores que pueden causar mucho daño a las personas. Ananías y Safira no tenìan necesidad de entregar el dinero del terreno, no tenìan por què mentir a los apóstoles, y es màs, no tenìan por què quedarse con parte del dinero. ¿Para què necesita uno dinero en un lugar en donde lo tiene todo gratis? Pero, la ambición, el engaño y la mentira los consumieron hasta la muerte. Cuando hagamos promesas materiales o espirituales no permitamos que la ambición, el engaño, o la mentira nos eviten cumplirlas, pues nos puede traer hasta la muerte física.