"Hermanos, escojan entre ustedes a siete hombres de buena reputación, llenos del Espíritu y de sabiduría, para encargarles esta responsabilidad".
(Hechos 6:3).
Los discípulos estaban encargados por orden de Cristo a orar por la conversión y crecimiento de Su iglesia, pero los trabajos entre la comunidad crecían y a ellos se les hacìa imposible cubrir todas las actividades. La solución entonces era captar personas idóneas para ese trabajo, guiàdos por el Espíritu Santo eligen a siete hombres, pero no hombres comunes sino siete hombres que sobresalían sobre los otros. Esos requisitos son los que acabamos de anotar, sin ellos, las personas elegidas no servirían, no serìan confiables, no podrían ejecutar el trabajo con dignidad. Nosotros debemos vivir nuestra vida de tal manera que si en algún momento se necesitan hombres o mujeres idóneos... estemos entre los elegibles.
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