"Y reconociendo la gracia que me había sido dada, Jacobo, Pedro y Juan, que eran considerados como COLUMNAS, nos dieron a mì y a Bernabé la diestra en señal de compañerismo...".
(Gálatas 2:9).
En los principios de la iglesia de Jesucristo, la que conocemos como la iglesia primitiva, después de que Cristo subiera al cielo dejó como encargados a sus doce apóstoles, èstos eran considerados como COLUMNAS de la misma. Ahora bien, en una edificación física nosotros procuramos que las columnas sean acorde a la construcción.
Una casa lleva columnas quizás de quince centímetros, pero no le podemos poner esas mismas columnas a un edificio. En otras palabras la calidad y cantidad de columnas en una edificación son acorde al tamaño de esa edificación. La pregunta es: ¿En lo espiritual, estamos siendo nosotros columnas sòlidas, con la calidad suficiente para llevar a nuestros hijos y nietos... a los pies de Cristo?
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