"Pueblo de Israel, escuchen esto: Jesús de Nazaret fue un hombre acreditado por Dios".
(Hechos 2:22).
Pentecostés llegó a los discípulos de Jesús, el Espíritu Santo los inunda con conocimiento, discernimiento, con ciencia, y sobre todo, con valor. Pedro se pone frente a aquellos que hacìa 40 días habían gritado de Cristo: ¡Crucifícale!; aquellos de los que ellos mismos habían huido por temor de correr la misma suerte que su Señor. Pero hoy, llenos del Espíritu Santo, los enfrenta y les dice: Oíd, pueblo de Israel: Jesús fue un hombre ACREDITADO por Dios. ¿Còmo?, pues lo dicen las frases siguientes: con milagros, con señales y con prodigios. ¿Son o somos los hombres que dirigen al pueblo creyente el dìa de hoy, ACREDITADOS por Dios, o, tan sòlo por hombres? ¿Acaso nos siguen milagros, señales y prodigios, o tan sòlo un salario?
No hay comentarios:
Publicar un comentario