sábado, 19 de octubre de 2013

A quienes el Señor quiera.

"La promesa es... para ustedes, para sus hijos y para los extranjeros, es decir, para todos aquellos a quienes el Señor quiera llamar".
(Hechos 2:39).

Cuando tenemos el privilegio de tener un encuentro personal con Cristo, el gozo que rebalsa nuestro corazón quiere compartir con los màs cercanos esa alegría, pero, nos encontramos con muros de piedra, con fuerte resistencia, con luchas que no entendemos còmo batallar. Para quienes aùn están en ese proceso nuestro consejo es: Oren, si las personas a las que les hablamos están predestinadas, están apartadas por el Señor mismo, en Su tiempo (o sea el tiempo del Señor) ellas llegaràn, antes no.
Pues la Palabra de salvación es para los que el Señor quiera, no para los que nosotros querramos.

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