"El que no trabaja, que tampoco coma".
(2da. Tesalonicenses 3:10).
Pablo les recomienda a los cristianos de Tesalònica: "Hermanos, quien no se pone a trabajar como los otros, que tampoco se siente a la mesa a comer con todos". ¡Què gracioso que unos trabajen sin descanso para que los que no quieren trabajar estèn tan engordados como los que trabajan! No sòlo gracioso sino injusto. Bueno, y que tal si Dios nos dijera a los que nos llamamos sus hijos: "¿El que no ore, que tampoco reciba bendiciones; el que no comparte de lo mucho que le doy, que tampoco reciba un salario?" Meditemos. (Nota: No estamos hablando aquí de aquellos que no teniendo trabajo y saliendo a buscarlo no lo encuentran, sino de aquellos que no salen a buscarlo).
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