"Entonces, Pilato, pidió agua y se lavò las manos".
(Mateo 27:24).
Cuando Pilato, forzado entre el instinto de su esposa y la maldad de los religiosos, no puede discernir màs còmo quedar bien con todos, entonces decide quedar bien con èl mismo. Pide una cuba de agua y se lava las manos delante de todos como diciendo: "Miren, hagan ustedes lo que quieran y que la culpa o la recompensa de esa acciòn sea de ustedes, yo soy inocente desde este momento". Como vimos ayer en el verso 19, el dìa del juicio veremos a la esposa de Pilato del lado derecho de Cristo, lista a recibir su recompensa; pero veremos a Pilato al lado izquierdo, preparado para el fuego eterno. Cuando sea su momento, no seamos de los que se lavan las manos.
No hay comentarios:
Publicar un comentario