jueves, 31 de octubre de 2013

La gran misericordia de Dios.

"Pero dijo Dios a Jonàs; ¿Tienes razón de enfurecerte tanto por una planta?. Y Jonàs respondió: ¡Claro que la tengo!, ¡Me muero de rabia!".
(Jonàs 4:9).

Jonàs es enviado por Dios a Nínive pero se va para Tarsis, luego de muchos sufrimientos por desobediente, retoma el camino y de todas formas se ve obligado a hacer lo que tenía que hacer, predicarles a los de Nínive. Como el resultado es el que èl esperaba de parte de Dios, se molesta y se va a reposar bajo una planta que le da sombra y que luego se seca .
Esto también le molesta, se enoja mucho con Dios y hasta le habla duro. Pero Dios en su grande misericordia, le responde con la suavidad que un padre le habla a un niño pequeño. Las preguntas aquí son: ¿Nos enojamos con Dios al extremo de hablarle duro... por simplezas? ¿Nos atrevemos a cuestionarlo cuando èl sabe lo que hace y nosotros no? ¿Nos molestan los sufrimientos cuando muchas veces son por nuestras desobediencias? Meditemos.

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