"¡Padre, en tus manos encomiendo mi espíritu!".
(Lucas 23:46).
Jesús, el hombre, nació de una virgen en un pesebre; Cristo, el Hijo de Dios, se convirtió en el Ungido en el bautizo del Jordán. Ese Cristo, fue el que padeció, el que es el UNICO mediador entre Dios y los hombres. Ese Cristo es Aquèl que sufrió por nuestros pecados, que padeció la muerte y muerte de cruz vergonzosa pues era la muerte de los criminales. Y Ese mismo Cristo es el que intercede por los creyentes cada dìa ante el trono de Nuestro Padre celestial. No pisoteemos esa obra dudando si las promesas serán cumplidas, dudando si tendremos trabajo, comida, ropa, gasolina, etc. El que iniciò la buena obra también es poderoso y fiel para terminarla sin que padezcamos miserias en el camino.
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