"Así que, establézcanse en la región de Gosèn, pues los egipcios detestan el oficio de pastor".
(Gènesis 46:34).
Es increíble còmo, a través de la historia uno puede ver lo que Dios hace en favor de su gente. La tierra de Egipto nunca ha tenido, proporcionalmente a su territorio, mucha área tan útil de trabajar como otras naciones. Y encima, no han sido muy amantes de criar ganados. Y esa cualidad o debilidad la utilizò Dios para bendecir a Israel.
Una zona muy fructífera es la zona de Gozèn sempiternamente en Egipto, por la sencilla razón que està al lado del Delta del Nilo. Una tierra que mantiene agua y por lo tanto pasto todo el año. Y esa fue la zona que le dieron a los israelitas... ideal para el pastoreo. Así hará Dios con nosotros en tiempos de crisis pero el requisito es que èl sea nuestro primer amor. Que èl sea lo primero en nuestras vidas. Que nuestra confianza estè depositada en èl y no en el hombre. Dios utilizarà lo que otros no quieren (siendo lo mejor) para dárnoslo a nosotros.
Señor: Enséñanos a contar bien nuestros días, para que nuestro corazón adquiera sabiduría.
viernes, 7 de marzo de 2014
jueves, 6 de marzo de 2014
Ningùn justo serà desamparado.
"Con èl (Jacob) se llevò a todos sus hijos, hijas, nietos y nietas, es decir, a todos sus descendientes".
(Gènesis 46:7).
El salmista escribió: "No he visto justo desamparado... ni su simiente que mendigue el pan". Y eso fue lo que le sucedió a Jacob. Quizás, como lección extra, usted hasta hoy supo que Jacob también tuvo hijas y no sòlo hijos, pero el hecho importante de èsta lección es que NADIE de la descendencia del justo Jacob, se quedó sin bendición.
Y esa misma promesa està viva para todos hoy: Si somos justos, no seremos desamparados por Dios, pero lo màs importante para es que: nuestra descendencia no mendigarà el pan. Especialmente nosotros los latinos, preferimos pasar hambre nosotros que nuestros hijos. Pero Dios nos promete que no la pasaremos ni ellos tampoco. Siempre y cuando busquemos su justicia.
(Gènesis 46:7).
El salmista escribió: "No he visto justo desamparado... ni su simiente que mendigue el pan". Y eso fue lo que le sucedió a Jacob. Quizás, como lección extra, usted hasta hoy supo que Jacob también tuvo hijas y no sòlo hijos, pero el hecho importante de èsta lección es que NADIE de la descendencia del justo Jacob, se quedó sin bendición.
Y esa misma promesa està viva para todos hoy: Si somos justos, no seremos desamparados por Dios, pero lo màs importante para es que: nuestra descendencia no mendigarà el pan. Especialmente nosotros los latinos, preferimos pasar hambre nosotros que nuestros hijos. Pero Dios nos promete que no la pasaremos ni ellos tampoco. Siempre y cuando busquemos su justicia.
miércoles, 5 de marzo de 2014
Las promesas de Dios.
"Yo te acompañarè a Egipto, y yo mismo harè que vuelvas. Además, cuando mueras, será Josè quien te cierre los ojos".
(Gènesis 46:4).
Cuando Dios habla, cuando Dios promete, cuando una profecía sale del corazón de Dios por medio de la boca de un hombre... eso se cumplirá, aùn después de muerta la persona que era recipientaria de tal mensaje. Lo vemos en Abraham, sus generaciones fueron esclavas en Egipto y luego tomaron la tierra prometida después de casi 500 años de su muerte.
Jacob fue a Egipto por una palabra de Dios, y fue Josè quien estaba a su lado cuando murió, tal y como se lo había dicho Dios. La conclusión para nosotros hoy en dìa es: "Si Dios nos envió una palabra, no importa cuàntos años hayan pasado o falten, esa promesa se va a cumplir, aùn que nosotros muramos sin verla".
(Gènesis 46:4).
Cuando Dios habla, cuando Dios promete, cuando una profecía sale del corazón de Dios por medio de la boca de un hombre... eso se cumplirá, aùn después de muerta la persona que era recipientaria de tal mensaje. Lo vemos en Abraham, sus generaciones fueron esclavas en Egipto y luego tomaron la tierra prometida después de casi 500 años de su muerte.
Jacob fue a Egipto por una palabra de Dios, y fue Josè quien estaba a su lado cuando murió, tal y como se lo había dicho Dios. La conclusión para nosotros hoy en dìa es: "Si Dios nos envió una palabra, no importa cuàntos años hayan pasado o falten, esa promesa se va a cumplir, aùn que nosotros muramos sin verla".
martes, 4 de marzo de 2014
No se peleen.
"Josè les recomendó: No se vayan peleando por el camino".
(Gènesis 45:24).
Josè, en medio de la tribulación que están viviendo sus hermanos, los envía a recoger a su padre y a todos sus familiares, pero viendo la alteración emocional que ellos tenìan les recomienda: No se vayan peleando en el camino.
Què fácil es pelear con nuestra pareja; con nuestros hijos; con nuestros padres; hasta con nuestro jefe en la oficina cuando hay problemas. Esa "recomendación" que Josè le dio a sus hermanos, es vàlida para nosotros el dìa de hoy. En lo recio del problema ayudémonos, no discutamos.
(Gènesis 45:24).
Josè, en medio de la tribulación que están viviendo sus hermanos, los envía a recoger a su padre y a todos sus familiares, pero viendo la alteración emocional que ellos tenìan les recomienda: No se vayan peleando en el camino.
Què fácil es pelear con nuestra pareja; con nuestros hijos; con nuestros padres; hasta con nuestro jefe en la oficina cuando hay problemas. Esa "recomendación" que Josè le dio a sus hermanos, es vàlida para nosotros el dìa de hoy. En lo recio del problema ayudémonos, no discutamos.
lunes, 3 de marzo de 2014
No se preocupen.
"No se preocupen por las cosas que tenga que dejar, porque lo mejor de todo Egipto será para ustedes".
(Gènesis 45:20).
Josè se da a conocer a sus hermanos, y sabiendo que su padre y su único hermano de padre y madre viven, los manda a llamar. Pero el punto importante es, que les "recalca" a sus hermanos que no tengan pena de lo que quede en aquella tierra de hambre, lo que tendrán en Egipto "dispuesto" por Dios, será mejor.
Cuando estemos al calor del dìa en la prueba que Dios nos ponga, tengamos la seguridad que no importa "cuànto o què perdamos", Dios siempre nos mejorarà lo que hayamos perdido. El siempre que nos quita algo es para darnos algo mejor. Recordemos: de una tierra de hambre, los hermanos y el padre de Josè, llegaron a Gosèn, la mejor tierra del Delta del Nilo. Como dijo Josè: No nos preocupemos.
(Gènesis 45:20).
Josè se da a conocer a sus hermanos, y sabiendo que su padre y su único hermano de padre y madre viven, los manda a llamar. Pero el punto importante es, que les "recalca" a sus hermanos que no tengan pena de lo que quede en aquella tierra de hambre, lo que tendrán en Egipto "dispuesto" por Dios, será mejor.
Cuando estemos al calor del dìa en la prueba que Dios nos ponga, tengamos la seguridad que no importa "cuànto o què perdamos", Dios siempre nos mejorarà lo que hayamos perdido. El siempre que nos quita algo es para darnos algo mejor. Recordemos: de una tierra de hambre, los hermanos y el padre de Josè, llegaron a Gosèn, la mejor tierra del Delta del Nilo. Como dijo Josè: No nos preocupemos.
domingo, 2 de marzo de 2014
Fue Dios.
"Pero ahora, por favor no se aflijan màs ni se reprochen el haberme vendido, pues en realidad FUE DIOS quien me mandò delante de ustedes para salvar vidas".
(Gènesis 45:5).
Lo hemos dicho en muchas ocasiones en èste blog, y quizás por ello no es tan popular como algunos otros, pero el evangelio no es una fiesta con piñata sino un camino lleno de espinas y de sufrimientos que, quien no los soporte simplemente no podrà ser parte del pueblo de Dios. Abraham, padre de la fe, vivió muchas viscitudes; todos los hombres de fe, vivieron muchas penas y angustias; Jesús, vino para morir en una cruz.
Los apóstoles todos, con la sòla excepción de Juan murieron mártires; Pablo, predicò el evangelio de que por muchas tribulaciones se llega al reino de los cielos; todos los hombres que actualmente predican a Jesús, no por intereses ocultos y sucios sino tomados de su primer amor... están pasando grandes tribulaciones. La pregunta entonces es: ¿Quièn nos creemos nosotros, para vivir un evangelio de paz, poder y prosperidad? Lo que tenemos que ver, eso sì, es que al igual que con Josè, esas tribulaciones las "permitió o las està permitiendo" Dios... para que salvemos vidas de una u otra forma.
(Gènesis 45:5).
Lo hemos dicho en muchas ocasiones en èste blog, y quizás por ello no es tan popular como algunos otros, pero el evangelio no es una fiesta con piñata sino un camino lleno de espinas y de sufrimientos que, quien no los soporte simplemente no podrà ser parte del pueblo de Dios. Abraham, padre de la fe, vivió muchas viscitudes; todos los hombres de fe, vivieron muchas penas y angustias; Jesús, vino para morir en una cruz.
Los apóstoles todos, con la sòla excepción de Juan murieron mártires; Pablo, predicò el evangelio de que por muchas tribulaciones se llega al reino de los cielos; todos los hombres que actualmente predican a Jesús, no por intereses ocultos y sucios sino tomados de su primer amor... están pasando grandes tribulaciones. La pregunta entonces es: ¿Quièn nos creemos nosotros, para vivir un evangelio de paz, poder y prosperidad? Lo que tenemos que ver, eso sì, es que al igual que con Josè, esas tribulaciones las "permitió o las està permitiendo" Dios... para que salvemos vidas de una u otra forma.
sábado, 1 de marzo de 2014
Para ellos era abominaciòn.
"Los egipcios no comìan con los hebreos porque, para los habitantes de Egipto, era una abominación".
(Gènesis 43:32).
Un pueblo maldito por Dios, no se sentaba a la mesa a comer con un israelita bendito por Dios, pues lo consideraba una abominación. Como diría la abuela ¡Què tal! ¡Los patos tirándoles a las escopetas! ¡El esclavo dándole òrdenes al patrón!
Hoy pasa exactamente lo mismo, personas que no saben nada de Dios; personas que apenas han oído de Dios; personas que no tienen ni la menor idea de lo que es el evangelio... juzgan, critican, y señalan la forma de vida de los creyentes, y, en ocasiones hasta los marginan y los señalan por su forma de vida. Como diría la abuela: ¡Què tal!
(Gènesis 43:32).
Un pueblo maldito por Dios, no se sentaba a la mesa a comer con un israelita bendito por Dios, pues lo consideraba una abominación. Como diría la abuela ¡Què tal! ¡Los patos tirándoles a las escopetas! ¡El esclavo dándole òrdenes al patrón!
Hoy pasa exactamente lo mismo, personas que no saben nada de Dios; personas que apenas han oído de Dios; personas que no tienen ni la menor idea de lo que es el evangelio... juzgan, critican, y señalan la forma de vida de los creyentes, y, en ocasiones hasta los marginan y los señalan por su forma de vida. Como diría la abuela: ¡Què tal!
Suscribirse a:
Entradas (Atom)