domingo, 2 de marzo de 2014

Fue Dios.

"Pero ahora, por favor no se aflijan màs ni se reprochen el haberme vendido, pues en realidad FUE DIOS quien me mandò delante de ustedes para salvar vidas".
(Gènesis 45:5).

Lo hemos dicho en muchas ocasiones en èste blog, y quizás por ello no es tan popular como algunos otros, pero el evangelio no es una fiesta con piñata sino un camino lleno de espinas y de sufrimientos que, quien no los soporte simplemente no podrà ser parte del pueblo de Dios. Abraham, padre de la fe, vivió muchas viscitudes; todos los hombres de fe, vivieron muchas penas y angustias; Jesús, vino para morir en una cruz.

Los apóstoles todos, con la sòla excepción de Juan murieron mártires; Pablo, predicò el evangelio de que por muchas tribulaciones se llega al reino de los cielos; todos los hombres que actualmente predican a Jesús, no por intereses ocultos y sucios sino tomados de su primer amor... están pasando grandes tribulaciones. La pregunta entonces es: ¿Quièn nos creemos nosotros, para vivir un evangelio de paz, poder y prosperidad? Lo que tenemos que ver, eso sì, es que al igual que con Josè, esas tribulaciones las "permitió o las està permitiendo" Dios... para que salvemos vidas de una u otra forma.

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