"Pero ahora, por favor no se aflijan màs ni se reprochen el haberme vendido, pues en realidad FUE DIOS quien me mandò delante de ustedes para salvar vidas".
(Gènesis 45:5).
Lo hemos dicho en muchas ocasiones en èste blog, y quizás por ello no es tan popular como algunos otros, pero el evangelio no es una fiesta con piñata sino un camino lleno de espinas y de sufrimientos que, quien no los soporte simplemente no podrà ser parte del pueblo de Dios. Abraham, padre de la fe, vivió muchas viscitudes; todos los hombres de fe, vivieron muchas penas y angustias; Jesús, vino para morir en una cruz.
Los apóstoles todos, con la sòla excepción de Juan murieron mártires; Pablo, predicò el evangelio de que por muchas tribulaciones se llega al reino de los cielos; todos los hombres que actualmente predican a Jesús, no por intereses ocultos y sucios sino tomados de su primer amor... están pasando grandes tribulaciones. La pregunta entonces es: ¿Quièn nos creemos nosotros, para vivir un evangelio de paz, poder y prosperidad? Lo que tenemos que ver, eso sì, es que al igual que con Josè, esas tribulaciones las "permitió o las està permitiendo" Dios... para que salvemos vidas de una u otra forma.
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