"Iniquidad: Semilla destructora que pasa de una generación a otra, hasta la cuarta generación".
(Exodo 34:7).
El salmista oraba: "Señor, lìbrame de los pecados que me son ocultos" (Salmo 19:12). Si alguien estaba consciente que hay cadenas de bondad y cadenas de maldad en las generaciones, ese era el salmista David. David cometió varios pecados en una sola racha de caída libre. No cumplió con sus deberes; no se apartò del pecado; abusò de su autoridad; engañò a Betsabè; luego quiso engañar a Urìas; luego conspirò para matarlo; quiso negar a su hijo.
Quizás por ello fue que siendo el único hombre conforme el corazón de Dios que ha existido, en un momento de reflexión se diò cuenta que hay cadenas de maldad en las generaciones, y por ello orò: "Señor, lìbrame de los pecados que me son ocultos". Hoy, nosotros podemos romper las cadenas de prostitución, de borrachera, de mentira, de temor, etc. que ha habido en nuestras generaciones y librarnos a nosotros mismos primero, luego a nuestros descendientes.
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