"Los únicos terrenos que Josè no comprò fueron los que pertenecían a los sacerdotes".
(Gènesis 47:22).
Como hemos venido viendo en la época de Josè, el hijo de Jacob, hubo un hambre terrible en todo el mundo; y Josè, habiendo sido bendecido por Dios fue protegido de faraón. Siendo Josè el administrador de todo el imperio, trabajò con la mano de Dios para faraón y Dios hizo fructífero a faraón, tanto así, que todas las tierras del imperio fueron a parar a manos de faraón, con la sola excepción de las tierras en donde vivìan los sacerdotes.
Esa lección, esa promesa, llámela usted como quiera llamarla... està disponible para nosotros los creyentes hoy. El Señor nos ha llamado a ser un nuevo reino de reyes y sacerdotes para èl. En la medida en que nosotros lo adoremos, nos encontremos con èl cada dìa y en cada actividad diaria que realicemos, estaremos cumpliendo con el oficio de reyes y sacerdotes... y la promesa será nuestra. Y, en medio de la corrupción, de la maldad, del egoísmo, de la destrucción y el hambre que vemos a nuestro alrededor... Dios se preocuparà porque nuestras tierras no sean tocadas. Amèn.
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