"Los egipcios no comìan con los hebreos porque, para los habitantes de Egipto, era una abominación".
(Gènesis 43:32).
Un pueblo maldito por Dios, no se sentaba a la mesa a comer con un israelita bendito por Dios, pues lo consideraba una abominación. Como diría la abuela ¡Què tal! ¡Los patos tirándoles a las escopetas! ¡El esclavo dándole òrdenes al patrón!
Hoy pasa exactamente lo mismo, personas que no saben nada de Dios; personas que apenas han oído de Dios; personas que no tienen ni la menor idea de lo que es el evangelio... juzgan, critican, y señalan la forma de vida de los creyentes, y, en ocasiones hasta los marginan y los señalan por su forma de vida. Como diría la abuela: ¡Què tal!
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