jueves, 6 de marzo de 2014

Ningùn justo serà desamparado.

"Con èl (Jacob) se llevò a todos sus hijos, hijas, nietos y nietas, es decir, a todos sus descendientes".
(Gènesis 46:7).

El salmista escribió: "No he visto justo desamparado... ni su simiente que mendigue el pan". Y eso fue lo que le sucedió a Jacob. Quizás, como lección extra, usted hasta hoy supo que Jacob también tuvo hijas y no sòlo hijos, pero el hecho importante de èsta lección es que NADIE de la descendencia del justo Jacob, se quedó sin bendición.

Y esa misma promesa està viva para todos hoy: Si somos justos, no seremos desamparados por Dios, pero lo màs importante para es que: nuestra descendencia no mendigarà el pan. Especialmente nosotros los latinos, preferimos pasar hambre nosotros que nuestros hijos. Pero Dios nos promete que no la pasaremos ni ellos tampoco. Siempre y cuando busquemos su justicia.

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