"En cuanto a tì, una espada te atravesarà el alma".
(Lucas 2:35).
El anciano Simeón, guìado por el Espíritu Santo, acaba de presentar al niño Jesús en el templo, y, guiado también por el Espíritu Santo profetiza a Jesús: "Serás motivo de división entre tu pueblo y de levantamiento de muchos corazones"; pero, a Marìa le dice: "En cuanto a tì, una espada atravesarà tu corazón".
Què duro ha de ver sido para Marìa llevar durante 33 años un sufrimiento sin poderlo compartir con nadie, y, màs duro ha de ver sido cuando se llegó el tiempo. En cuanto Jesús fue bautizado y se convirtió en el Cristo, ella ha de haber empezado a morir. ¿Cuànto sufrimiento hemos llevado nosotros en silencio? ¿Cuànto soportamos con una pena sin quejarnos? ¿Soportarìamos las profecías negativas que alguien nos diera guiàdo por el Espíritu Santo o sòlo recibimos las que nos gustan?
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