"Jacobo y Juan, hijos de Zebedeo, eran socios de Simòn".
(Lucas 5:10).
Aparentemente, que se mencione que Jacobo y Juan, los hijos de Zebedeo fueran socios en la pesca con Simòn, a quien el Señor llamarìa Pedro, no tiene relevancia alguna. Sin embargo cuando lo analizamos a la luz de lo espiritual la situación cambia. Jesús los elige a los tres para ser parte de su grupo selecto, y eso, ya nos dice la clase de personas que eran ellos como individuos ante la sociedad.
Ellos tres eran personas confiables, eran personas dedicadas, personas honorables, personas que tenìan una buena reputación. Por ello, Jesús las elige. Y una lección màs, en lo material nosotros debemos buscar personas confiables si hemos de estar obligados a hacer una sociedad. Busquemos personas con nuestro mismo sentir material, pero especialmente, espiritual. La palabra dice: No te unas a yugo desigual.
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