"El Espíritu de Dios està sobre mì, por cuanto me ungió... y me ha enviado".
(Lucas 4:18).
El ministerio de Jesús, el Cristo de Dios, fue "exitoso" porque había sido "ungido" y había sido "enviado". Fue por eso que a pesar de que solamente doce personas lo siguieron, y, encima, uno lo traicionò, pudo cambiar el mundo a tal forma que desde que èl hizo su aparición entre los humanos, el tiempo del hombre se marca, se divide, o, se mide en términos de "antes" de Cristo y "después" de Cristo.
Lamentablemente, hoy, muchos con comezòn y ambición tienen a su cargo un ministerio sin haber sido "enviados" y mucho menos "ungidos". Son ciegos, guìas de ciegos dijo el mismo Jesús. Seamos sensatos y si Dios no nos ha enviado no vayamos. Lo único que haremos en ese caso es estorbo en lugar de beneficio para otros y para nosotros mismos.
No hay comentarios:
Publicar un comentario