"Yo te acompañarè a Egipto, y yo mismo harè que vuelvas. Además, cuando mueras, será Josè quien te cierre los ojos".
(Gènesis 46:4).
Cuando Dios habla, cuando Dios promete, cuando una profecía sale del corazón de Dios por medio de la boca de un hombre... eso se cumplirá, aùn después de muerta la persona que era recipientaria de tal mensaje. Lo vemos en Abraham, sus generaciones fueron esclavas en Egipto y luego tomaron la tierra prometida después de casi 500 años de su muerte.
Jacob fue a Egipto por una palabra de Dios, y fue Josè quien estaba a su lado cuando murió, tal y como se lo había dicho Dios. La conclusión para nosotros hoy en dìa es: "Si Dios nos envió una palabra, no importa cuàntos años hayan pasado o falten, esa promesa se va a cumplir, aùn que nosotros muramos sin verla".
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