miércoles, 19 de marzo de 2014

Compartir.

"Cuando se le cumplió el tiempo, Elisabet diò a luz un hijo, y todos, vecinos y parientes compartìan su alegría".
(Lucas 1:57).

¡Què diferencia de actitudes las que tuvieron en aquellos tiempos para con Elisabet, comparadas con las actitudes que tenemos hoy para con quien tiene una alegría! La escritura dice: "Gócense con el goza, y lloren con el que llora". Pero nosotros casi nunca lloramos con el que llora, y muchas veces nos da cólera, nos da envidia, y hasta hablamos lo que no sabemos de quien recibe una provisiòn especial de Dios.

Eso sucede porque no somos espirituales sino carnales. Lo hemos dicho muchas veces aquí, pensamos que Dios està bendiciendo a alguien si le da riqueza, no vemos que bendecidos ya somos al haber puesto èl sus ojos en nosotros, lo otro se llama provisiòn.

No hay comentarios:

Publicar un comentario