"De generación en generación se extiende su misericordia a los que le temen".
(Lucas 1:50).
Marìa acaba de ser bendecida por el Señor con un hijo engendrado por el Espíritu de Dios y no por hombre alguno; va y visita a su prima Elisabet quien la bendice al verla; y Marìa hace una oración que iba a afectar a la humanidad de ese dìa en adelante. Nos profetiza que el hecho de ser bendecidos por Dios y vivir bajo el temor de Su nombre, "garantiza", una bendición para nuestras generaciones.
Dios no es un Dios de ofertas de super los fines de semana, pero cuando nos hace una oferta èsta vale la pena tomarla. No es fácil, pero debemos luchar por vivir con temor de Dios y buscar su bendición, para que nuestras generaciones venideras también lo sean.
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