"Pero ahora, por favor no se aflijan màs ni se reprochen el haberme vendido, pues en realidad FUE DIOS quien me mandò delante de ustedes para salvar vidas".
(Gènesis 45:5).
Cuando nos pasa algo malo lo primero que hacemos es buscar un culpable. Generalmente esa culpa se la echamos al diablo o a alguien màs. Pero en realidad debemos de entender que FUE DIOS quien permitiò esas circunstancias en nuestra vida para logar "determinados propósitos" que de lo contrario no se hubieran podido cumplir. Eso fue lo que le sucedió a Josè cuando sus hermanos lo vendieron, sirvió, como èl mismo se los dijo: "Para salvar muchas vidas, incluyendo las de sus setenta familiares".
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