“Y Moisès dijo al pueblo: Tened memoria de èste dìa, en el cual habéis salido de Egipto, de la casa de servidumbre (del hebreo Ebeb que significa esclavo o esclavitud)”.
(Exodo 13:3).
Por poco
conocimiento que se tenga de las Escrituras, cualquier persona sabe y acepta
que Egipto en las mismas, es sinónimo del mundo y la esclavitud al pecado.
Cuando hacemos una confesiòn de fe, lo que estamos haciendo es “renunciar” a
esa esclavitud y someternos a las leyes de Dios... saliendo de Egipto. Eso y
nada màs que eso es lo que simboliza èste pasaje de la Escritura. Y, nos dice
en los versos siguientes… Una clave o declaración: “Por siete días se comerán
panes sin levadura y no habrá levadura cerca de tì, ni en tu
territorio, y esto, te SERA COMO SEÑAL
SOBRE TU MANO, Y COMO UNA SEÑAL EN TU ROSTRO (versos 7 y 9 de Exodo 13). Y hemos de decir que: el pueblo no fue marcado físicamente, pues ya sabemos dos situaciones:
La primera, que Dios no acepta los tatuajes, y la segunda, que en ese tiempo no
existìan los chips. En Hermenèutica, la ciencia que explica las escrituras hay
un principio que se llama “de la primera mención” y otro que nos enseña que "el principio es igual al fin".
Aplicando
esos principios aquí, la marca o señal de la Bestia y la marca o señal de Dios no pudieran ser
“chips” ni “tatuajes” en la mano derecha o en la frente de las personas… Dios
pareciera decirnos que la marca de los malos y de los buenos està fijada en el
“rostro y en la forma de vida” de las personas. En el rostro y en el obrar de las
personas impìas veremos en el final de los tiempos: “corrupción mental y física empedernida, con tendencia
a infectar a otros”, en otras palabras la levadura.
Y, en el rostro y en el obrar de los justos veremos: “Una paz que sòlo Dios
puede darnos, y que, sobrepasa todo entendimiento”, pues el sol de justicia que
es Cristo en nosotros lo hará resplandecer. Con razón entonces Juan el amado
cierra la Biblia dicièndonos: “Deja que el malo siga haciendo el mal y que el
vil siga envileciéndose; deja que el justo siga practicando la justicia y que
el santo siga santificándose” (Apocalipsis 22:11).
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