"No, ni siquiera hemos oído hablar del Espíritu Santo, respondieron".
(Hechos 19:2).
En los tiempos iniciales del hombre sobre la faz de la tierra, era Dios Padre quien hablaba personalmente con los patriarcas y con su pueblo; ese tiempo durò aproximadamente cuatro mil años según las Escrituras. Luego vino el tiempo del cumplimiento de la promesa a Abraham y durante unos pocos años fue Cristo quien tratò con el pueblo de Dios. Pero, Cristo advirtió: "Es necesario que yo me vaya, para que un Consolador venga". Ese Consolador era y es El Espíritu Santo.
"Ahora" es por medio de èl que nosotros llegamos al Padre. Muchas de nuestras oraciones no son respondidas porque las enviamos por el medio equivocado. ¿Què es lo que sucede entonces? Lo que sucede es que muchos de nosotros ni siquiera hemos oído hablar del Espíritu Santo.
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