"Y ahora tengan en cuenta que voy a Jerusalén obligado por el Espíritu, sin saber lo que allì me espera".
(Hechos 20:22).
Pablo ha explicado en otras ocasiones que el Espíritu le impidió ir a alguna ciudad, pero en èsta ocasión explica lo contrario, que el Espíritu Santo lo obliga a ir a algo incierto. ¡Por què era incierto? Pues porque en Jerusalén estaba sentenciado a muerte si le veìan predicar. Sin embargo, Pablo obedece y va, el resto de la historia lo sabemos, pues es apresado y luego martirizado. Algunas veces el Espíritu nos dirà que no, en otras nos dirà que sì hagamos o digamos algo. No importando las consecuencias nuestra labor es obedecer.
No hay comentarios:
Publicar un comentario