"Entonces Jesús les dijo a sus discípulos: Si alguno quiere venir en pos de mì, niéguese a sì mismo, tome su cruz y sígame".
(Mateo 16:24).
Una de las mentiras màs grandes que algunos predicadores dicen para llenar sus iglesias es: "Venga a los pies de Cristo... y todos sus problemas se acabaràn". Esa es una verdad "disfrazada" con mentira. Ciertamente cuando llegamos a los pies de Cristo, todos nuestros problemas "tienen una solución", pero no se acaban. A eso se refirió Cristo cuando dijo lo que dijo.
Seguir a Jesús, al Cristo de Dios, no es un sufrimiento continuo, pero tampoco es una fiesta continua. Espiritualmente habrá paz, tranquilidad, seguridad de que èl ofreció caminar con nosotros nuestros problemas, nuestras angustias, pero, de eso, a que nos haya ofrecido una vida de paz, de poder, y de abundancia sempiterno (aquí en la tierra)... eso ya es una mentira. Pablo dijo: "Ahora me alegro: Completando lo que falta de las aflicciones de Cristo" (vea Colosenses 1:24-29).
Esto lo dijo alguien que investigò la muerte de Cristo en la cruz; alguien que viò morir mártires a sus compañeros discípulos; y, alguien que murió mártir. Preguntamos ¿Entonces, quiènes somos nosotros para no padecer lo que falta de las aflicciones de Cristo? Y esto, sin pensar, creer, o predicar que, la vida no es un continuo martirio sino solamente que el: Venir a los pies de Cristo no implica no volver a sufrir nunca màs, sino tan sòlo, que tendremos quièn nos acompañe en las angustias lógicas que èsta vida terrenal nos conlleva. Selah (Meditemos).
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