"El Señor ama a los que odian el mal".
(Salmo 97:10)
¿A visto usted de casualidad a la persona de confianza de un presidente o de un jefe de estado? ¿Se ha fijado la seguridad y lo especial que esa persona se mira y se siente? ¿A notado usted cómo es tratada por los anfitriones de algún evento, por las demás personas, por la prensa misma? Entonces preguntamos: Si nosotros nos sentimos amados y especiales por y para el Señor ¿Por qué hemos de mostrar el ceño fruncido? ¿Por qué hemos de vivir sintiéndonos en derrota? ¿Por qué hemos de caminar con la vista hacia bajo? Mire cómo termina el verso que leímos: "EL (El Señor) protege la vida de sus fieles y los libra de manos de los impíos. No caminemos arrogantes... pero tampoco lo hagamos en derrota.
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