"Los leones rugen, reclamando su presa, exigiendo que Dios les dè su alimento. Pero al salir el sol se escabullen, y vuelven a echarse en sus guaridas".
(Salmo 104:21-22).
Los leones rugen "exigiendo" no "exigiéndole" a Dios. No es lo mismo que lleguemos a Dios con una actitud de decirle "las necesidades que tenemos" para que nos ayude, a que lleguemos a Dios "exigiéndole" que nos cubra nuestras necesidades. Pues, primero, èl no tiene obligación para con nadie, y segundo, si con una alta autoridad no llegamos con irrespeto, cuànto màs lo hemos de hacer con Dios nuestro Padre celestial. El quiere y puede saciar nuestra necesidad hasta el hastìo, sòlo roguemos.
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