"No sostiene para siempre su querella, ni guarda rencor eternamente; no nos trata conforme a nuestros pecados ni nos paga según nuestras maldades".
(Salmo 103:9-10).
Uno de los màs grandes problemas de la humanidad, quizás el peor, es que no olvidamos las ofensas, que no olvidamos los desprecios. Es por ello, que continuamente vemos guerras entre personas y entre naciones. Esa es la gran diferencia entre Dios y el hombre, y una característica que Dios le hereda a quienes son de su pueblo espiritual. El que es parte de Dios, es parte de su herencia. El que es parte de su herencia, ya tiene el ADN del Dios. La palabra "simiente de Dios" significa "el semen de Dios". Por lo tanto, repetimos, ya tiene el ADN de Dios y ya està perdonado de sus faltas.
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