lunes, 20 de mayo de 2013

Alabémosle.

"Proclamen su gloria entre las naciones, sus maravillas entre todos los pueblos".
(Salmo 95:3).

En lo personal, no cambiamos un médico o una medicina sino... hasta que... nos falla. Muchas personas acostumbran ir de médico en médico o de medicina en medicina. Nosotros no. Es más, acostumbramos aconsejar buscar a tal médio o utilizar tal medicina cuando la ocasión lo amerita. Ahora bien, en lo espiritual, preguntamos: ¿No vamos a aconsejar,o, a alabar a quien nos guía, nos cuida, nos provee, y nos ama todos los días?.

Algo que muchas personas e incluso líderes confunden acerca de la "alabanza" a Dios, es que creen que solamente se hace con música y cántos como lo señala el Salmo 150. No, cuando nosotros alabamos a nuestra esposa, a nuestros hijos, a un amigo... NO LO HACEMOS CON MUSICA. Simplemente les hablamos bien de él o de ellos a otros; les contamos a otros lo bueno que es o que son; les decimos a otros las grandes virtudes o talentos que les hemos visto. Entonces ¿entendemos que es alabar a Dios?, sin por ello, dejar de elebarle cánticos o canciones?

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