"El levanta del polvo al pobre y saca del muladar al necesitado".
(Salmo 113:7).
Cuando pensamos en pobreza luego nuestra mente corre hacia el indigente que està tirado en una banca de un parque, o, en la anciana que està pidiendo limosna en un semáforo. Cuando pensamos en necesitados pensamos en aquellos que no tienen algo que es vital para la subsistencia diaria. Pero, cuando vemos la forma en que Dios mira al hombre y còmo piensa de èl: "No temàis, ¿acaso los animales del campo se preocupan por el comer?; ¿acaso la flor del campo se preocupa por su belleza? ¿No valèis màs vosotros que todos ellos?
Pobres y necesitados son para Dios... todos aquellos que no le conocen; todos aquellos que no son sus hijos todavía sino que siguen siendo tan sòlo criaturas de èl. Pobres y necesitados son aquellos que aùn se revuelcan en el polvo del pecado y el estìercol del muladar que son sus resultados.
No hay comentarios:
Publicar un comentario