"Abreme los ojos, para que contemple las maravillas de la Ley".
(Salmo 119:18).
Cuando nos hablan de leyes, generalmente, nos molesta por dos razones: Una, que es la principal, al hombre por naturaleza no le gustan los cambios; y dos, la secundaria, los gobernantes han abusado de las leyes a su favor, al imponer cargas a los súbditos pero que a ellos parecen dejarlos excentos. Pero el punto aquí es, que el salmista està hablando de los beneficios (maravillas) que trae el cumplir la ley de Dios.
Si no comemos lo que la ley nos prohíbe, no nos enfermamos; si no bebemos lo que la ley dice, no afectamos a los nuestros; si no tomamos lo que no nos corresponde, no nos avergüenzan a nosotros y nosotros no avergonzamos a Dios. Etc. La ley de Dios pues, es diferente a las leyes de los hombres, pues son para ayudarnos a sacar provecho, no para que nos saquen provecho.
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