"Gritos de jùbilo y victoria resuenan en las casas de los justos".
(Salmo 118:15).
Es un hecho comprobado en las escrituras que todo aquèl que sigue al Señor es llamado santo, justo, pìo... hijo de Dios. Y para ellos, el Señor ha hecho durante siglos grandes promesas que se han cumplido. Abraham y Jacob, tuvieron esposas que en su momento fueron estèriles lo que los hizo caer en pràcticas no apropiadas, pero Dios las hizo fértiles a ellas y los bendijo a ellos.
Noè era dominado por el licor, pero Dios le bendijo; David era un hombre dominado por los placeres de la carne, pero Dios lo perdonò. Quizás algunos de nosotros tenemos alguno o varios de esos pecados, pero de algo tenemos que estar seguros... Si lo abrazamos a èl como ellos lo hicieron, èl nos darà jùbilo y la victoria.
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