"Entonces Jacob le dijo a su familia y a quienes le acompañaban: Desháganse de todos los dioses extraños que tengan con ustedes, purifìquense y cámbiense de ropa".
(Gènesis 35:2)
Jacob se dirige a Betel, lugar en donde Dios se la había aparecido y en donde hace unos días vimos que Jacob le hizo una promesa a Dios. Pero Dios le pone una condición para seguir bendiciéndolo: "Deshàste de todos los dioses ajenos a Jehová". Ahora bien, algo importante, no sòlo Jacob tenía que deshacerse de los dioses ajenos sino también quienes le acompañaban.
¿Y el resultado, cuàl fue? Que TODOS recibieron la bendición de Dios. Pues dice la escritura que nadie los perseguía ni tenìan enemigos porque un "terror divino" de apoderò de todas las ciudades vecinas. La lección es: ¿Acaso no salimos adelante porque NO nos hemos deshecho de los dioses ajenos para agradar a Dios?
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