jueves, 13 de febrero de 2014

¡Y ahora!, ¿Què hago?

Cuando Rubèn volvió a la cisterna y Josè ya no estaba allì, se rasgò las vestiduras y dijo: ¡Y ahora!, ¿Què hago?".
(Gènesis 37:29).

¿A dònde había ido Rubèn? Las esrituras no lo dicen, pero le quitò los ojos de encima a Josè y allì estuvo su falla. ¿Cuàntos planes nos han salido mal, por quitar los ojos de encima del asunto al que nos estamos dedicando? ¿Cuàntos dolores de cabeza nos hubiéramos evitado, si no nos hubiéramos distraído en otro asunto?.

No estamos, por supuesto, alabando la venta que sus hermanos hicieron de Josè, lo que estamos analizando es la lección que nos deja el hecho de que en cuanto Rubèn quitò los ojos de su hermano, el destino de èste cambiò para siempre. Y, sòlo, por la soberanía y como ya mencionamos en otro mensaje "el propósito divino", es que al pasar el tiempo, todo resultò a bien. Miremos bien nuestra caminata, no sea que algún dìa nosotros también exclamemos: Y ahora, ¿què hago?. 

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