"Israel (Jacob) amaba a Josè màs que a sus otros hijos... y sus hermanos empezaron a odiarlo y ni siquiera le hablaban".
(Gènesis 37:4).
Nosotros los que hemos tenido el privilegio de ser padres, hemos de tener mucho cuidado de tratar a todos los hijos por igual. Pues una de las lecciones que nos deja èste pasaje de la vida de Josè, es el hecho de que sus hermanos llegaron a aborrecerlo de tal manera que en un tiempo no le hablaban, pero hasta lo querìan matar màs adelante.
No podemos negar que indefectiblemente alguno de nuestros hijos estarà màs ligado a nosotros, sea por las actividades similares que tenemos; sea por la cercanìa en que vivimos, o por cualquiera otra razón. Pero de tener una cercanìa a que sea el consentido hay mucha diferencia y muchas consecuencias.
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