martes, 11 de febrero de 2014

La intenciòn.

"No lo matemos... Rubèn dijo esto porque su intención era rescatar a Josè y devolverlo a su padre".
(Gènesis 37:21-22).

Todo lo que hacemos y lo que decimos tiene una repercusión o consecuencia. Lastimosamente no siempre se logra lo que nuestra intención pretende. En el caso de Josè, como hemos venido viendo, el odio de sus hermanos había llegado a un lìmite extremo, por ello decidieron eliminarlo de su presencia pensando que así se librarìan de èl.

La intención, dijimos, no siempre logra lo que pretende. Mientras unos querìan matarlo para que desapareciera; Rubèn, querìa mantenerlo vivo para regresarlo a su padre. Ninguna de las dos intenciones se logró. Se libraron de èl, pero no lo eliminaron. El otro logró que no muriera pero no lo trajo de vuelta a casa. El motivo: los "propòsitos" de Dios. Y así será con nosotros, el propósito de Dios es màs alto y grande que lo que nos pueda suceder en el camino. 

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