"Ustedes, por el contrario, amen a sus enemigos, háganles bien y denles prestado sin esperar nada a cambio".
(Lucas 6:35).
Es muy fácil para nosotros tenderle la mano al amigo, al vecino colaborador, aùn a personas desconocidas si se da el caso. Pero còmo nos cuesta cuando tenemos que tenderle la mano a alguien que, no necesariamente sea nuestro enemigo, sino se ha portado mal con nosotros.
Sin embargo, la ley para nosotros los creyentes es "tenderle la mano" aùn a esas personas. Pidamos a Dios, clamèmos si es necesario, para que nos de la gracia. Pues, quizás hoy no sea el caso pero puede darse mañana que estemos en esa situación.
No hay comentarios:
Publicar un comentario