"Ella se le acercò por detrás y le tocò el borde del manto".
(Lucas 8:44).
Dice la escritura que mucho de lo que nos sucede o deja de suceder es porque no tenemos fe, o la aplicamos mal. En èste pasaje vemos còmo una mujer al no poder dirigirse personalmente con Jesús, decide, al menos, tocar el borde de su manto con la gran fe de que "eso" la iba a liberar de su cautiverio de doce años... y así fue.
¿Cuàntas veces nosotros actuamos sin fe? Oramos pidiendo algo pero lo hacemos por rutina, repitiendo palabras nada màs, no aplicamos la verdadera fe que es: Estar conscientes del "poder" del Dios al que seguimos. Sin estar conscientes de que somos parte de un pueblo "escogido" por ese Dios. Sin estar conscientes de que ese Dios, es un Dios que nos diseñò para tener EXITO, para ser TRIUNFADORES, para ser LIBRES, para ser FELICES. no importa el "tamaño" de nuestra fe...atrevámonos a tocar el borde de su manto. Aleluya.
No hay comentarios:
Publicar un comentario