miércoles, 30 de abril de 2014

Comida de cerdos.

"Tanta hambre tenía que hubiera querido llenarse el estòmago con la comida que daban a los cerdos".
(Lucas 15:16).

Es muy común que cuando el ser humano està en buenas condiciones económicas, se olvide de dònde viene. Es quizás por esos olvidos, que Dios permite que en la caminata que tenemos por èste mundo, pasemos por varias etapas de opulencia y de decadencia económica. El olvido y la falta de gratitud son dos elementos que nos hacen repetir pruebas en el examen de la vida. Eso le pasò al hijo pròdigo.

Un secreto que nos da la escritura para no pasar penas económicas y para "presionar" (en el buen sentido de la palabra) a Dios a que no se olvide de nosotros es: "A Jehová le presta, quien da al pobre; y el bien que ha hecho, se le volverá a pagar" (Proverbios 19:17). Imagínese usted el impacto en el corazón de una persona pudiente recibiendo un favor suyo... y ahora imagínese usted el impacto en el corazón del dueño del mundo y de todo lo que en el existe, recibiendo ese mismo favor. ¿Acaso no vale la pena? 

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