"¿Acaso puede un ciego guiar a otro ciego?".
(Lucas 6:39).
Todo creyente està en la obligación de velar porque el maestro que tiene de las escrituras es aprobado por Dios. ¿Còmo lo hacemos sin avergonzar a nadie? Simplemente, seamos como los de Berea, que, siendo el gran apóstol Pablo quien les enseñaba nos dice la escritura que: "comprobaban en las escrituras que lo que les decía era cierto, y entonces, le creìan".
Un ciego no puede guiar a otro ciego, eso es una realidad en lo material y lo es también en lo espiritual. Si tenemos maestros que se "mantienen" viendo televisión, leyendo revistas y periódicos, en reuniones vanas en donde el Espíritu de Dios no està... preguntamos: ¿Què o còmo pueden enseñar la Palabra? Necesitamos maestros entregados a Dios, que lean la biblia, que la estudien, que se reunan con màs hombres de Dios y no del mundo.
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