jueves, 20 de noviembre de 2014

El escudo de la fe.

"Además de todo esto, tomen el escudo de la fe, con el cual pueden apagar todas las flechas encendidas del maligno".
(Efesios 6:16).

La fe es un escudo que nos defiende de los ataques del enemigo, por el hecho de que nos hace tener principios bien cimentados, esos principios nos aíslan de lo malo que nos hace daño. Por fe, por principios bien cimentados, no nos emborrachamos y no cometemos locuras. Por fe, por principios bien cimentados, no tocamos a la mujer del prójimo y eso nos evita tener que escondernos de una marido celoso, o, de tener hijos que no puedan estar con sus verdaderos padres.

Por fe, por principios bien cimentados no hacemos negocios sucios, y por lo tanto, Dios bendice el fruto de nuestro trabajo al ciento por uno. Por fe, por principios bien cimentados no vivimos una vida egoísta y extendemos nuestra mano a los màs necesitados. Por todo ello y màs, la fe, es un escudo en nuestras vidas.

No hay comentarios:

Publicar un comentario